A poco menos de un año de la finalización del soporte oficial a Windows XP por parte de Microsoft, los gobiernos de varias ciudades japonesas han hecho un curioso anuncio. Dado que no les es posible migrar todos sus equipos a un sistema operativo más moderno, han decidido que aquellos que no puedan ser actualizados serán desconectados de las redes, de manera que no se vean afectados por posibles nuevas vulnerabilidades que puedan descubrirse. Además, bloquearán los puertos de entrada y salida, como los USB, para evitar que los equipos puedan infectarse por esa vía. Aunque es difícil pensar para qué podría servir hoy en día un equipo offline, lo cierto es que puede dedicarse, como piensan hacerlo en Japón, a tareas como servir de puesto de información estática o a almacenar archivos antiguos, tareas para las que no se necesita una conexión a ninguna red.