Al borde de las lágrimas, el primer ministro de Japón, Yukio Hatoyama, anunció su renuncia luego de que su popularidad cayera abruptamente y tras la polémica desatada por una base militar norteamericana.
Apodado el "extraterrestre" por sus ojos saltones, Hatoyama (63 años) se convirtió en el quinto premier japonés en dejar el cargo desde septiembre de 2006, lo que significa que Japón tendrá su sexto primer ministro en menos de cuatro años.
La renuncia de Hatoyama, millonario y nieto del fundador de la empresa Bridgestone, ocurre mientras los últimos sondeos vienen dando al Partido Democrático (PD) un preocupante descenso en las preferencias con vista al voto por la renovación del Senado en julio.
Precisamente, Hatoyama anunció ayer su renuncia ante la prensa cuando su popularidad era de apenas el 17 por ciento, después de arrasar en las elecciones el pasado 30 de agosto con un apoyo superior al 70 por ciento.
Ahora el gubernamental PD deberá elegir una nueva cúpula ejecutiva y el líder que sustituya a Hatoyama será el futuro primer ministro de Japón, un cargo que se vota en la Cámara Baja, donde esa fuerza política tiene una abrumadora mayoría.
Además de su baja popularidad, la dimisión de Hatoyama como premier y como presidente del PD también fue anunciada tras la falta de éxito en las tratativas por la reubicación de la base norteamericana de Futemma, que había prometido llevarla fuera de la sureña isla de Okinawa.
A su vez, el mandato de Hatoyama (que sólo duró ocho meses) se ha visto salpicado de algunas polémicas relacionadas con su elevado patrimonio. Apenas un mes después de llegar al poder, Hatoyama tuvo que hacer frente a un escándalo financiero sobre donaciones políticas no declaradas. Mientras que el secretario general de su partido Ichiro Ozawa (que también renunciará) se vio envuelto en una polémica por fondos no declarados a una constructora.
El PD de Hatoyama hizo historia con una aplastante victoria electoral el año pasado, tras prometer cambiar el modo en que el país ha sido gobernado por más de 50 años con fuertes vínculos entre burócratas, compañías y legisladores bajo el mando del rival Partido Liberal Democrático.
Con lágrimas en sus ojos, Hatoyama anunció a última hora del martes pasado su renuncia a los legisladores del PD, a quienes les explicó que dimitía para "revitalizar nuestro partido" para que esté "completamente limpio".
