El trabajo solidario que vienen realizando numerosas organizaciones civiles sin fines de lucro en nuestra provincia, adquiere mayor relevancia cuando lo ejecutan los jóvenes de una manera silenciosa, restando un tiempo valioso a sus ocupaciones y sin esperar más reconocimiento que una gratificación espiritual. El impulso juvenil de promover la conmemoración de los 43 años de una entidad, recolectando ayuda para familias necesitadas y, además, compartir con ellas la alegría de los festejos, es una muestra del aporte al prójimo de los clubes y grupos de servicio. En este caso ha sido el Rotaract de Concepción Este el que ha llevado calzado para 650 niños que habitan un asentamiento en Pocito, además de libros, útiles y otros elementos básicos, pero también una gran dosis de alegría para los pequeños. Es que además de compartir un desayuno, armaron una "murguita" para lo cual les proveyeron de trajes e instrumentos musicales, que utilizaron para una coreografía en el marco de los festejos de los 43 años de Rotaract internacional, el desprendimiento juvenil del Rotary Club, que en San Juan se ubican en Caucete, Rivadavia, Capital y Concepción Este, el promotor de la inusual celebración conmemorativa compartida con las 300 familias de la villa General Mosconi.

El nexo entre la ONG y los humildes pobladores del asentamiento ha permitido conocer todas las necesidades del lugar, de manera que los jóvenes rotarios han trazado un plan de asistencia para mejorar la calidad de vida de las familias carecientes. Todo un ejemplo de cómo servir a los pobres sin estridentes especulaciones sectoriales, ni con el afán de los réditos que busca la demagogia.