Juan Román Riquelme, luego de siete meses de enredos y contradicciones, regresará hoy al trabajo con el plantel de Boca Juniors, que lo recibirá con nuevos liderazgos fortalecidos, algunas miradas desconfiadas y otros brazos abiertos.
El mediocampista, que el sábado recogió el cariño popular en La Bombonera, donde asistió para presenciar la victoria sobre Quilmes en el retorno oficial del DT Carlos Bianchi, se presentará a las 7.30 en Casa Amarilla para desayunar con sus compañeros.
Dos horas después, ya vestido con ropa de trabajo, saltará al campo de entrenamiento para el inicio de un plan especial de pretemporada, con el que se pretenderá tenerlo disponible en no menos de tres semanas.
Riquelme, de 34 años, no juega oficialmente al fútbol desde la noche del 4 de julio pasado cuando Boca perdió ante Corinthians de Brasil, en San Pablo, la final de la Copa Libertadores.
Justamente ese será el máximo objetivo del “Diez”, que luego de sentirse “vacío” y ratificar su alejamiento el día de la asunción efectiva del “Virrey”, decidió cambiar su postura para no sufrir desde afuera la impotencia de ver jugar mal al equipo.
Las idas y vueltas de Riquelme con Boca, indudablemente, lesionaron su imagen puertas para adentro, aunque el vestuario xeneize de empecine en negarlo.
Durante su período de ex Boca, Román criticó a los nuevos referentes del plantel y los instó a asumir el costo del mal rendimiento futbolístico para proteger al juvenil Leandro Paredes, su heredero natural en el puesto de enganche.
El arquero Agustín Orión, nuevo capitán; los mediocampistas Leandro Somoza y Walter Erviti y el delantero Santiago Silva, todos de buena relación con el DT anterior Julio César Falcioni, fueron lastimados por la filosa lengua del “crack”.
Bianchi, que también acusó el golpe por el desplante que le hizo Riquelme el día de su asunción en Casa Amarilla, advirtió de manera pública que “ningún jugador salva a un equipo” para desmentir la creencia de que Román será inmediata solución para las carencias futbolísticas de Boca.
Por eso, lo someterá a una exigente preparación física con la convicción de que el enganche “puede ser importante siempre y cuando esté bien”.
Como era de esperar, todas las versiones que circulan en torno a la relación del plantel con Riquelme fueron negadas luego de la victoria ante Quilmes.
“Hace dos meses que no hablo con la prensa e inventan cosas. Yo no sé de dónde sacan lo que publican porque nadie habla conmigo. Me tengo que poner a pensar que son versiones mal intencionadas”, indicó Orión.
“Riquelme es un ídolo de Boca. No tengo por qué opinar si tiene que volver a jugar o no. Va a tratar de hacer lo mejor para el bien de todos”, agregó.
