Al fin de cuentas no es un final tan sorpresivo. Luego de una semana en la que fue constantemente noticia por varias razones extradeportivas, ayer el goleador brasileño Adriano, de 27 años, anunció que no quiere en este momento seguir jugando al fútbol. Dejó una puerta abierta de un posible regreso porque aclaró que reconsideraría sólo volver a Flamengo, club del que es hincha y donde se formó.

Pero hoy por hoy, Adriano, ese tanque que sufrió Argentina en la final de la Copa América de 2003 en Perú, el único que podía pelearle el puesto a Ronaldo en la selección brasileña, se siente un ex jugador y anunció que deja la práctica del fútbol, por motivos personales, que prefirió no especificar.

En esta semana pasó de todo. Adriano viajó para sumarse a su selección para las dos fechas recientes de las Eliminatorias Sudamericanas y no regresó a Italia, donde juega en el Inter de Milán.

En declaraciones a la prensa local, el delantero destacó que no está enfermo, aunque aseguró que no tiene "idea" respecto de si "volveré a jugar en uno, dos o tres meses".

"Quería explicar qué pasó en los últimos días. Se dijeron muchas cosas, pero todo lo que hice fue bien pensado. Conversé con mi familia, mis amigos y mi apoderado (Gilmar Rinaldi). Estoy pensando en mi felicidad", reveló.

Rinaldi viajará a Italia la próxima semana para negociar la situación del jugador con Inter, al que le propondrá no pagarle el salario a Adriano hasta que resuelva su situación personal.

"No tengo nada contra Inter, pero no me gusta vivir en Italia. Me sentía presionado y soporté una presión muy grande desde los 18 años", subrayó.

Un culebrón

Mientras Adriano estuvo borrado del planeta, la prensa carioca publicó cuanto rumor corrió. Incluso se llegó a conjeturar sobre la muerte del futbolista, lo que obligó a la Confederación Brasileña de Fútbol a divulgar una nota para aclarar que el jugador estaba en su casa.

Adriano no aparecía y Mourinho, el temperamental DT de Inter, declaraba que el jugador "ya no tiene arreglo".

Otro rumor indicaba que Adriano estaba deprimido por la separación de su última novia, la modelo Joana Machado. Joana dio una entrevista al diario Extra y afirmó que el ‘Emperador’ "ya no siente placer" por el fútbol, y que "sólo se siente un emperador cuando está descalzo, soltando cometas" en su favela natal, la Vila Cruzeiro.

El médico del San Pablo, Marco Aurelio Cunha, adujo que el jugador padece problemas mentales, de depresión y de adicción al alcohol. Como si todo esto fuera poco, se dijo que en una fiesta en la favela (una de las más peligrosas de Río), Adriano estuvo con varios narcotraficantes que tienen el control de la zona. Luego, se aclaró que eran viejos amigos de la infancia, que siguieron viviendo en Vila Cruzeiro y se inclinaron por ese camino.

"Soy feliz en Brasil, al lado de mis amigos, de mis familiares", destacó ayer Adriano, quien "negó" tener problemas de salud, como se especuló.