A propósito del plantón que sufrieron los jubilados el 21 de diciembre para cobrar sus haberes, como último regalo de Navidad. Una espera de 4 horas a sol y sombra, sin nadie que les ofrezca agua y ni una silla, porque a alguien desde el gobernador para abajo, se le ocurrió la "genial" idea de mandar a pagar todos los planes sociales el mismo día, en el mismo horario y el mismo lugar (subsede del Banco San Juan en calle Las Heras) que los viejos tienen asignado para ello.
Mientras se soportaba la tediosa espera, hubo tiempo de pensar acerca de los grandes acontecimientos, tristes y alegres, que figuran en el álbum familiar, respecto a la relación laboral entre el paso del sector activo al pasivo. Es cuando se produce un quiebre profundo y doloroso, realmente un cambio de vida, es como pasar de la libertad que significó bastarse a si mismo, a ser rehén del poder omnímodo del mandamás de turno; o sea del presidente/a, del gobernador, del diputado, del senador, del ministro, en fin la mayoría -no todos- dispuestos a perforar tu dignidad.
En adelante, ellos decidirán que sueldo ganarás, cuando te lo pagarán, cuando te lo aumentarán o no, o cuando le harán una quita, si es necesario.
Pero no todo se habrá perdido; vendrán días en los que te harán sentir importantes, te palmearán, preguntarán por tu familia, por tu salud, levantarán en brazos a tus nietos y los besarán: es que es tiempo de elecciones.Te pedirán tu apoyo, te mandarán cartas y te tratarán como "querido mayor" aunque pagarás vos el estampillado. Pedirán tu firma y dirán que "pelearán por tus derechos" en el Senado o en la Cámara de Diputados, y que "exigirán" que paguen tu antiguo reclamo del 82% móvil y el seguro de supervivencia, en el caso de San Juan.
Una vez instalados se olvidarán y como vos les diste el poder en las urnas, ellos decidirán sobre tu destino. Por ejemplo, decidieron por vos cuando dijeron que el sistema estatal era el malo y el privado -AFJP- el bien. Ahora los mismos resolvieron que era al revés. Nadie te consultará y llevarán para "más adelante" alguna respuesta a tus viejos reclamos porque saben que cada día se acorta tu camino para el final inexorable en una cruel especulación sobre el tiempo de tu vida. Entonces sentirás que has sido relegado al último lugar de los humanos sin derechos; nadie saldrá en tu defensa, nadie cortara calles ni rutas en tu nombre. Los gremialistas no te incluirán en sus pedidos de mejoras salariales. Concluirás que "la realidad es la única verdad" y la triste realidad es que con tu vejez has pasado a integrar la gran columna de los huérfanos de la vida.
