Dicen que en la cancha, fue implacable. Central completo, con mucha personalidad, gran juego aéreo y pasta de líder. Paseó su categoría por casi todos los clubes de San Juan y de la región pero entre Sportivo Desamparados y San Martín generó sus mejores momentos como futbolista. Ni hablar de lo que entregó como persona. El mejor amigo, el compañero, el padre, el abuelo. Julio González dejó de existir ayer y sus restos son velados en la cochería San José hasta las 16 de hoy cuando sea sepultado en el cementerio de Santa Lucía. Se fue un grande, adentro y afuera de la cancha. Para recordarlo así: con la sencillez de su vida, pero con la intensidad de su calidad humana.