En pleno mes de junio, en épocas de rumores, de preparativos de pretemporada y de viajes de vacaciones, el corazón de la principal arteria de Madrid, el paseo de la Castellana, donde se ubica el estadio Santiago Bernabeu, asumió tonalidades de domingo de fútbol. La presentación del brasileño Kaká convocó ayer a 40.000 personas al escenario donde alguna vez brilló Alfredo Di Stéfano.

Calles cortadas y miles de personas agolpadas alrededor del recinto madridista. Agentes de seguridad, tráfico intenso y carreras de un lado a otro del estadio. Sin partido, sin puntos en juego. Sin la tensión. La gente demostró estar ávida de fútbol. Y los madridistas entusiasmados con sus nuevas figuras.

"Hoy es un día muy especial para mí, estoy muy feliz de que esta nueva etapa de mi carrera sea en el Real Madrid. Mi deseo es tener mi nombre en la historia de este club, con victorias y conquistas, Hala Madrid", dijo Kaká, de 27 años, adquirido a Milan, de Italia, por 65 millones de euros.

Kaká fue ovacionado al subir a un atril con el escudo del equipo en el centro y cuatro fotos de cuatro de los principales jugadores de la historia del club, de izquierda a derecha, el capitán Raúl, Juanito, Alfredo Di Stéfano y Zinedine Zidane.

Al lado del atril se vieron las nueve Copas de Europa ganadas por Real Madrid, que previamente firmó el contrato de Kaká, de seis años, a razón de 8 millones de euros netos por temporada para el jugador.

"Uno de esos jugadores únicos, que incrementa la ilusión de todos nosotros a la hora de afrontar el reto de poner a nuestro club en ese liderazgo que nos demanda nuestra historia", presentó a Kaká el presidente Florentino Pérez.

Cristiano Ronaldo, el crack portugués de Manchester United cuyo pase costó 94 millones de euros, será presentado el lunes.