Llega a una reñida elección con un legado que despierta tanto amor como odio en Perú. Sin embargo, Keiko Fujimori confía en que se sentará en el sillón presidencial ocupado hace una década por su padre. Además busca ganar las elecciones de este domingo (está segunda en las encuestas) para convertirse en la primera mujer que dirija las riendas de Perú.
La candidata presidencial por Fuerza 2011, Keiko Fujimori Higuchi, ha construido su carrera política a la sombra de su padre, Alberto Fujimori, el primer gobernante peruano condenado y preso por violación a los derechos humanos. La legisladora, de 35 años, nació en Lima y es la mayor de los cuatro hijos nacidos del matrimonio entre el catedrático Alberto Fujimori y la empresaria Susana Higuchi, pareja que se divorció en 1994.
Al igual que sus hermanos, Fujimori estudió en el colegio privado Sagrados Corazones de la Recoleta de Lima y luego siguió su educación profesional en EEUU en la carrera de Administración de Empresas. En 2004, obtuvo la maestría en Administración de la Universidad de Columbia (Estados Unidos) y se casó con el estadounidense Mark Vitto Villanella, un antiguo compañero de estudios, con quien tuvo a sus hijas Kyara, de 3 años, y Kaori, de un año.
De actuar y hablar pausado, Keiko Fujimori era una inquieta adolescente cuando llegó a Palacio de Gobierno en 1990 convertida en la hija del presidente Alberto Fujimori. Pero sus años de inocencia acabaron antes del final de ese Gobierno, cuando sus padres se separaron y ella asumió el papel de "primera dama".
Keiko, que ya alcanza el segundo puesto para competir en el balotaje del próximo 5 de junio con el nacionalista Ollanta Humala, sostiene que nunca estuvo de acuerdo ni con la reelección de su padre ni con la creciente influencia que adquiría el asesor Vladimiro Montesinos, cosa que sus rivales políticos dudan. En noviembre de 2000, cuando Alberto Fujimori huyó a Japón y anunció su dimisión desde allí, Keiko estaba en EEUU, desde donde regresó a Perú, cuatro años después, para casarse y asumir, posteriormente, el liderazgo de diversos partidos políticos afines a su padre, que se crearon consecutivamente desde 1990.
Su mejor momento político llegó en las elecciones legislativas de 2006 cuando ganó su escaño en el Congreso unicameral con la más alta votación del país, y se convirtió en la portavoz de su partido Alianza por el Futuro (AF -siglas del partido e iniciales de su padre).
En 2009, Keiko vio cómo su padre era condenado a 25 años de cárcel por delitos de lesa humanidad, pena que ahora cumple en una prisión instalada en un cartel de la Policía. Y, aunque actualmente hay una opinión extendida de que su agenda alberga la intención de conceder un indulto al ex presidente (1990-2000), ella ha eludido ese espinoso asunto durante la campaña y ha afirmado que será la vía judicial la que devuelva la libertad a su progenitor.
Pese a los pasivos dejados por el Gobierno de su padre, la legisladora suele evocar en los mítines su sangre "fujimorista", en muchas ocasiones animada por los eufóricos gritos "Chino, Chino" de sus simpatizantes, un apodo que le ponen a Alberto Fujimori por sus rasgos físicos achinados que también heredó su hija.
Algunos le critican su juventud -sería la presidenta más joven que ha tenido el país-, partiendo de que el actual mandatario, Alan García, tuvo a los 35 años un Gobierno nefasto que fue sucedido precisamente por el de Fujimori. Mucho más allá van quienes temen que si gana Keiko termine gobernando su padre desde las sombras.
