San Juan tiene amplia trayectoria en estudios y proyectos de aprovechamiento de energías alternativas, en particular de generación eólica y solar, ante el agotamiento de los hidrocarburos.

Son experiencias con excelentes resultados, como los aerogeneradores instalados en el puesto de Gendarmería Nacional en Guardia Vieja, Iglesia, en la estancia Don Carmelo, Ullun, y de Barrick, en Veladero, de características particulares tanto por aportar de 2mW a la mina y ser el más alto del mundo: 4100 metros sobre el nivel del mar.

Son hitos trascendentes, pero todavía nos falta concretar proyectos importantes sobre un aprovechamiento que se generalice en virtud de nuestras condiciones climáticas y topográficas. Vale citar el caso de Zapala, Neuquén, donde funciona un molino generador para poner bajo riego a 500 hectáreas agrícolas y ganadera del valle del Michacheo.

Se trata de un trabajo conjunto de la Cooperativa de Energía Eléctrica de Zapala, los institutos nacionales Tecnología Industrial (INTI) y Agropecuaria (INTA) y la empresa rionegrina Invap, para la extracción de agua para riego. El aerogenerador IVS 4500 de 4,5 kw, instalado sobre una torre de 9 metros, provee electricidad a una bomba de 1,5 kv, sumergida a 12 metros de profundidad de donde extrae agua para un tanque australiano de 25.000 litros, luego canalizada hacia invernaderos y áreas de pastoreo.

Este modelo, al igual que los paneles solares y las microturbinas en pequeños saltos de agua, deberían ser parte de la estrategia productiva de San Juan, más en zonas desprovistas de servicios de red.