“Dejé todo. Tenía que cambiarle los pañales a mi hijo. O venía a festejar a la Catedral con mi familia o venía sola”, contaba una mujer mientras agitaba con una mano la bandera argentina y con la otra sostenía la correa que sujetaba a su caniche toy.

De fondo, bocinazos, bocinazos y más bocinazos. Los autos estaban estacionados lo más cerca posible de la vereda de la Catedral, junto al puñado de decenas de sanjuaninos que cantaban de todo: desde el Himno Nacional argentino hasta consignas que expresaban la alegría de tener un Papa argentino.

De todos los sanjuaninos que pasaban por la Catedral, casi ninguno era ajeno al anuncio de la Santa Sede. Sólo una mujer recién salida del médico que caminaba por ahí admitió que no sabía por qué había tantos sanjuaninos festejando frente a la Plaza 25 de Mayo. Arriba de un longboard, pasaba otro joven frente a la Catedral patinando inmutable mientras admitía que la designación de Jorge Bergoglio no significaba mucho para su vida.

El resto era pura alegría y canto: “Francisco, querido, el pueblo está contigo” gritaba un grupo de muchachos en las escalinatas de la Catedral provenientes de parroquias como las de Trinidad y Guadalupe, entre otras. Entre ellos, se habían contactado por mensajes y decidieron ir a festejar a la iglesia céntrica.

“Mi mamá me mandó un mensaje para avisarme lo de Bergoglio. Luego empecé a escuchar campanazos”, contaba Ricardo Quiroga, que trabajaba a metros de la Catedral hasta que decidió trasladarse hasta allí para observar los festejos de todo tipo de personas: desde turistas, hasta estudiantes recién salidos de la escuela. Desde fieles que lloraban hasta remiseros que acompañaban con bocinazos.

“Después de enterarme que la argentina Máxima Zorreguieta será reina de Holanda y después de festejar el triunfo de Messi (el martes pasado), mi alegría es mayor ahora” que han anunciado que el Papa es argentino”, contaba Orlando Pelayes Lara (85 años), que estaba sentado en un café ubicado frente a la Plaza 25 de Mayo cuando se enteró de lo de Bergoglio.

Allí se observaba una sensación generalizada de sorpresa. Sólo Rosana Sánchez tomaba con tranquilidad la noticia mientras observaba la tele. “Se sabía desde hace rato. Anoche una amiga que vive en Francia me contaba que en ese país ya esperaban la designación de Bergoglio”, explicó sentada en un café céntrico.

Para la gente que caminaba por la vereda era inevitable pararse a ver las imágenes. Otros enviaban mensajes, mientras el rabino Sergio Bergman twiteaba frente al televisor entre mozos que atendían a los clientes. “Ahora Cristina Kirchner va a tener que escuchar. Va a tener que bajar”, consideró Enrique Tejada, satisfecho de que este Papa es un poco más joven (76 años).

Mientras lloraba con los fieles, el bicario de la catedral Daniel Sebastián reconocía que esta designación “es un regalo de Dios”.