Uno de esos días de obligada quietud, a veces resultan propicios para reabrir el álbum de los recuerdos, en particular cuando se han sumado 80 décadas de peregrinar y de pasar por las 4 estaciones de los destinos.
Esta vez puse en piloto automático a la memoria y que haga ‘click’ al azar, de manera que pueda sorprenderme con su elección. Felizmente, el punto de aterrizaje se produjo en el archipiélago de las alegrías, precisamente en el sitio ‘Revistas Literarias’ y, entre ellas, una que nunca olvidaré: ‘La Polilla’, aquella juvenil publicación de la que fui editor y codirector, en 1965.
Quisimos crear una revista periodística de literatura y artes con opiniones, críticas, entrevistas y comentarios. A tal efecto, había un importante equipo de colaboradores en cada uno de los temas; lamentablemente los costos de impresión nos impidieron superar el primer número.
Sin embargo, hay algo que compensa las desazones y es que al distribuirse la revista por distintas latitudes, se reciben a vuelta de correo amables y alentadoras respuestas de colegas en pie de sueños, como nosotros, que crecimos a golpes de asombros que aún retumban. Entre ellas recibí desde Buenos Aires las revistas ‘Eco Contemporáneo’ números 10 y 11, que aparecía de acuerdo a las estaciones o sea 4 al año, cuyo director era el poeta Miguel Grinberg a quien tuve el placer de conocer en San Juan y charlar largamente una noche de pizza y vino, mediante. Hablamos de distintos temas lógicamente tratándose de un multifacético hombre de letras, recién llegado de EEUU donde se había entrevistado con su admirado maestro, el monje trapense Thomas Merton.
El encuentro se originó en una nota que durante mi ausencia, dejó en la redacción del diario Tribuna, en calle Rivadavia, avisándome que viajaba a Calingasta en misión periodística y a su regreso pasaba a buscarme. Nos despedimos prometiéndonos encontrarnos nuevamente pero no se dio la oportunidad. No obstante en abril de 1968, recibo una carta suya en la que se disculpa por el tiempo transcurrido: ‘Estimado poeta. Estos grandes proyectos en los que me embarco siguen tragándome y dejándome a medias en muchas cosas, una de ellas la devolución de una amable palmada que me diste en el hombro un día y que sólo ha recibido un largo silencio de mi parte’. Concluye diciendo: ‘Aquí quedo como siempre, imprudente, impuntual e impaciente. Pero amigo, aunque desaparezca demasiado tiempo’.
Pese a los mutuos buenos deseos, no logramos restablecer la conversación: el periodismo y la inestable juventud de ambos, él 31 años y yo 33, nos llevaron a distintos caminos. Sin embargo, ese archipiélago de las alegrías que mencionaba tenia reservada una gratísima sorpresa. En esta oportunidad el mensajero fue el diario Clarín de fecha 3 de enero pasado, en la columna ‘Historia de Vida’ que firma Alejandro Czerwacki. Una impactante foto del poeta a 3 columnas y en recuadro el siguiente texto: ‘Miguel Grinberg. Impulsor del movimiento rockero argentino en los años 60, poeta y creador de un método de meditación, sigue explorando vanguardias’. Más abajo lo califica el periodista de ‘Prócer del rock nacional’.
Continúa la nota señalando que ‘a pesar de tantas tormentas, atardeceres y falsos pronósticos, él está vigente, haciendo lo de siempre, cumpliendo 50 años como periodista y otras tantas celebraciones’. Además, la nota hace referencia a las diversas actividades que Miguel desarrolló y desarrolla, por ejemplo editor de varias revistas, defensor de la ecología, estudioso de la espiritualidad, reikista, impulsor de la adopción del idioma castellano como lengua del rock nacional, productor de conciertos de artistas como León Gieco, Pescado Rabioso, Aquelarre, Pappo’s Blues. ‘Tuvo el privilegio de ser uno de los últimos en entrevistar a Luis Alberto Spinetta, su amigo. Ya lleva 5 ediciones de su mítico libro ‘Como vino la mano’, un clásico sobre la historia del rock nacional que se publicó en 1977. Desde hace 9 años tiene su programa en Radio Nacional: ‘Rock que me hiciste bien”.
También fue distinguido como Personalidad Destacada de la Cultura por la Legislatura hace algunos años. Vivió en Estados Unidos donde trabajo para Columbia Fox en Hollywood donde ‘estableció contacto con directores como Steven Spielberg o Bob Fosse. ‘Terminé -dice- siendo el supervisor latinoamericano en la Fox’. Luego se radicó en Brasil durante varios años; en su carrera periodística escribió varios libros e infinidad de traducciones de otros autores. Editó revistas como Eco Contemporáneo, Contracultura y Mutantia y trabajó en el diario La Opinión”.
Miguel Grinberg trabaja en la actualidad ‘intensamente sobre su intimidad mística que poco se conoce y sobre la eco-civilización que vendrá’, ‘luego de las calamidades que atravesaremos por el cambio climático’. ‘Quien alguna vez cantó Folk inglés en la sombra, bajo el seudónimo de Morgan X, asegura que también es un psiconauta, un viajero del espacio interior’.
Ese es el poeta amigo a quien reencuentro a través de la palabra escrita. En realidad, queda poco margen para el comentario.
Únicamente añadir que entre poetas o en poesía, los años son sólo una metáfora del tiempo…
