Lejos de calmar la convulsionada situación política y diplomática que afecta a Ucrania, por el conflicto con la región de Crimea y la intempestiva intervención de Rusia, con presencia militar en la zona, el referendo celebrado el domingo pasado donde 96% de los crimeos votaron por su independencia y su anexión al gobierno de Moscú, una maniobra rechazada de plano por Estados Unidos y sus aliados y dudas de China.
En la consulta, declarada ilegal por el gobierno de Ucrania y gran parte de la comunidad internacional, participaron 1.274.096 crimeos, lo que equivale al 83,1% del padrón electoral y sólo 31.997 electores -el 2,51% de los votantes-, se pronunciaron a favor de que Crimea continúe siendo parte del Estado ucraniano. Rápidamente el Parlamento crimeo aprobó ayer, en sesión extraordinaria los resultados del referendo y resolvió solicitar al presidente ruso, Vladimir Putin, que acepte a esta república secesionista ucraniana en el seno de la Federación Rusa.
Siguiendo este trámite de inusitada rapidez, Putin ha convocado para hoy a sesión conjunta del Parlamento ruso para tratar la cuestión de Crimea y todo indica que se formalizará una integración con trasfondos sociales, económicos y estratégicos enmarcado en la tramposa autodeterminación de los pueblos de la legislación internacional, como hacen en las Malvinas los súbditos británicos.
La decisión de celebrar el polémico referendo se tomó en Crimea luego de que el expresidente Viktor Yanukovich abandonara el poder en febrero, tras varios meses de manifestaciones en su contra por parte de una población de mayoría rusa, que se negó a reconocer a las nuevas autoridades. Y, ante el temor de que el nuevo Gobierno no respetara sus derechos, las autoridades crimeas solicitaron protección a Rusia, tras lo cual el Parlamento ruso autorizó una intervención militar en Ucrania, con el argumento de proteger a los civiles rusos y rusófonos que viven en la región.
Pero la verdadera razón de Moscú es proteger a la poderosa base histórica de la Flota del Mar Negro, con un valor estratégico que se viene acrecentando desde la desaparecida Unión Soviética. Las reservas de hidrocarburos y las vías de transporte completan este embate ruso se pretende calificar de apoyo humanitario y cultural a un pueblo desprotegido.
