Buenos Aires, 6 de septiembre.- Le costó a Argentina desde el comienzo marcar la lógica superioridad ante Uruguay que se adivinaba en la previa: la Selección, primera del grupo, defendía su invicto en el torneo mientras que su rival apenas había podido vencer a Brasil en la fase inicial. Sin embargo, los argentinos padecieron, como en algunos partidos del torneo, las falencias de un equipo en formación.
Uruguay, necesitado de no tener más tropezones en el torneo para poder aspirar a las semifinales, salió a jugar el partido de su vida. Y a su favor contó con una Argentina con problemas para controlar a Fitipaldo y a Osimani, y con los tiradores en un flojísimo comienzo, tanto que no convirtieron ningún triple en ese período. Y al final, la desventaja de apenas un punto con la que terminó el primer cuarto (19-18) pareció un buen negocio.
Ante las muy malas respuestas del resto del equipo, Argentina se vio dependiente de Scola como en pocos momentos del torneo. El ala-pivote acaparó buena parte de las ofensivas del equipo de Oveja Hernández, que recién cuando ya se había consumido la mitad del segundo período pudo quebrar la maldición de los triples con un lanzamiento de Nocioni.
El segundo período mostró una muy buena actuación de Uruguay, con Aguiar encendido, y al mismo tiempo una absoluta confusión de Argentina, al punto de que el equipo de Adrián Capelli alcanzó una máxima diferencia de 11 puntos (41-30) a poco más de dos minutos para el final del primer tiempo. Alcanzó a recortar la Selección un par triples de Campazzo (la primera mitad se cerró con un escalofriante 3 de 17 para el equipo en ese rubro) y entonces se fue al vestuario con un 44-37 en contra que preocupaba. Y con un extra: más de la mitad de sus puntos (22) habían sido convertidos por Scola. Así, estaba claro, no se podía.
Si bien Uruguay volvió a conseguir una diferencia de 11 puntos en el comienzo del tercer cuarto, Argentina se despertó con triples de Mainoldi y Richotti y una jugada de tres puntos de Nocioni para recortar la diferencia a apenas un doble. La Selección daba por primera vez señales de que estaba enfocada en el partido y que no sólo Scola bancaba la difícil parada. Tanto que con el Luifa en el banco, otro triple de Mainoldi y uno del Chapu sirvieron para alcanzar la igualdad a los 5 minutos del tercer período.
Con Richotti muy enchufado en defensa y ataque, con Campazzo más preciso y Nocioni con el empuje de siempre, Argentina encontró argumentos como para mandar en el partido, mientras Uruguay parecía sufrir la falta de rotación y el cansancio de sus principales jugadores. Llegó a sacar 5 de ventaja Argentina al ponerse 64-59, pero un par de malos lanzamientos le dieron a Uruguay la posibilidad de volver a igualar. Y por una nueva pérdida de Campazzo, que derivó en falta del base, Calfani convirtió uno de los dos libres y la Celeste consiguió cerrar arriba 67-66 el período. El partido había cambiado, pero la Selección iba a tener que trabajar mucho todavía para ganarlo.
Si quedaba alguna duda de los problemas que todavía estaba en condiciones de generar Uruguay, un parcial de 7-0 en el comienzo del último cuarto volvió a ponerlo ocho puntos arriba en el partido. Con mucha pelea, con la garra de Nocioni y todo lo que puede aportar Scola, Argentina remó hasta volver a igualar el partido en 80 a poco más de tres minutos para el final.
Un triple de Campazzo puso después a Argentina arriba 85-82, pero la incógnita del partido siguió viva hasta el final. Luego de dos libres de Fitipaldo, Uruguay quedó a un punto a 17 segundos del final. Volvió a estirar la diferencia Lapovittola a tres desde la línea y el partido se terminó de cerrar con una gran tapa de Campazzo a un intento de triple de Fitipaldo y una falta a Nocioni en la que el Chapu anotó un libre para llevar la diferencia a 4. Un libre de Osimani en el final no alcanzó para que Uruguay pudiera dar el gran golpe. Con el 90-87 del final, Argentina se llevaba un alivio importante. En la segunda fase, el invicto estaba a salvo después de una durísima prueba.
