Como si fuese un juego de palabras, el Arte Público -especialidad que Mariela Limerutti abrazó muy pronto de su profesión- la llevó a hacer más público no sólo su arte sino el de muchos sanjuaninos a los que el Estado les abre las puertas para mostrarse. Ella cree en el Arte Público como herramienta. Ha experimentado el Arte Público no sólo en San Juan. Y está convencida que es el modo para conmover a una sociedad.
No parece ser, a simple vista, de esas personas que le teme a los desafíos. De hecho, ni siquiera estaba en sus planes llegar a la función pública. Sin embargo el 10 de diciembre de 2015 su vida marcó otro rumbo, al ocupar la Secretaría de Cultura, el cargo, que sin lugar a dudas, la lleva a generar, difundir y multiplicar el Arte Público en su máxima potencia. Ella es, Mariela Limerutti.
¿Cómo te convertiste en artista? ¿Es una cuestión de familia?
Siempre en toda familia hay un pariente que te marca el camino. En mi caso fue mi tía Aurora que era mi referente porque era maestra de actividades plásticas. Con el tiempo descubrí que me conmovía cómo las expresiones artísticas miraban y conectaban al mundo desde otros lenguajes. Eso me apasionó. Así es que hice las tres carreras: maestro de Expresión Plástica, profesor de Artes Visuales y Licenciatura en Artes Visuales. En ese proceso fue orientándome a este tipo de arte, el arte público, que tiene llegada a las masas y que promueve la participación del espectador para que no sólo sea esa persona que mira y que recibe pasivamente sino que también es parte y se compromete con un proyecto artístico, estético e ideológico.
Tu tesis, no sólo por el 10 con que fue calificada fue un trabajo diferente, fuera de serie…
Quizás la gente lo recuerda porque fue tapa del diario. Fue una intervención en la fuente de la plaza 25. Hice una Carta Portular, que es un mapa que se usaba en la Edad Media para navegar el Mediterráneo. Los marinos las usaban para señalar los caminos de sus barcos en base a los vientos. En la fuente, cuya agua fue teñida de color caramelo, había una Rosa de los Vientos y a partir de ese centro se desplegaba un gran mapa dónde se marcaban todas las líneas de los vientos entre 16 Rosas de los Vientos entrelazadas. Mi propuesta fue trasladar este mapa al centro de la ciudad donde los transeúntes casuales iban marcando su camino. El trabajo tenía mucha metáfora: era el 2002 y muchos amigos emigraban, para mí, entonces representaba una ciudad que se estaba vaciando. También hubo interpretaciones propias del momento: al comienzo para la gente era un poco un shock encontrar este dibujo tan matemático y preciso en un lugar clave de San Juan, después caminaron por encima.
¿Ese fue tu primer gran trabajo de arte público?
Antes había hecho otros trabajos. Justamente teñí el agua de la misma fuente, de rojo, con la intención de cambiar por un momento este agua transparente, potable, con sus características intactas para convertirla en otra cosa, en algo provocador. En ese entonces, los viñateros hacían una protesta y pensaban que era vino y que era parte de su reclamo por el precio o algunas señoras decían que era para sacarle la mala onda a San Juan. Fue muy interesante. También hice otras intervenciones en el correo, en calles, en España hasta que llegó esta de la plaza 25 que de alguna manera me marcó el camino. A partir de la tesis sentí la necesidad de seguir especializándome.
En el 2000, ¿el arte público era algo incipiente en el país o estaba desarrollado?
En Argentina no había un mayor desarrollo, entonces empecé a presentarme a becas y por suerte, gané varias. Una de la Fundación Antorchas para hacer un master el Liverpool (que finalmente rechacé) y otro para un master en ‘Arte Público y Nuevas Estrategias Artísticas” en la Universidad Bauhaus de Weimar, en Alemania. Ese me sedujo.
¿Qué te permitió esa beca?
Además de muchos conocimientos y contactos, me permitió conseguir trabajo en otros países cercanos. Hice obras en Holanda, en Bélgica, en Noruega, en España. Creo que todo lo que experimenté fue lo que me llevó, años más tarde, a ocupar este cargo porque en aquellos lugares vivencié el interés de los gobiernos por contratar equipos y artistas de Arte Público por la llegada que tenían en la gente y la proyección de las obras.
Es lógico que a un Estado le interese que se muestren obras masivamente
Si. Es una herramienta para amalgamar propuestas de diversos tipos, desde conmemoraciones, a lugares hasta homenajes a los grandes personajes. Yo por ejemplo, hice proyectos sobre Friedrich Schiller -un poeta, dramaturgo e historiador alemán, considerado tan importante como Goethe en Alemania) y sobre Paula Modersohn-Becker (una de las representantes más precoces del movimiento expresionista) para poner en valor a estos artistas en un espacio público.
¿Cómo fue volver?
A los 3 años volví y me instalé a buscar trabajo. Aunque también quedé muy conectada con Europa. De hecho, a los pocos meses, regresé para hacer otro gran proyecto en el que había sido contratada en el norte de Alemania. Después gané otra beca en Noruega junto a 5 artistas de diversos países que era para realizar una obra en el espacio público en Stavanger, la ciudad de la Cultura Europea. Tenía que viajar 3 veces pero sólo pude hacerlo dos veces. La última vez coincidió con el nacimiento de mi hijo. Quizás uno de los trabajos que más satisfacciones me dio fue el que hice en Tenerife, donde la propuesta era hacer una obra en una playa que se llama San Juan y yo hice una instalación sonora con muchas palabras grabadas de sanjuaninos hablando del mar. Quedé conectada viajando, haciendo trabajos con amigos o mandando otros por mail como arte-correo o arte-postal. Lo que me permitió instalarme fue la docencia en la escuela pública y en la universidad.
¿Que es lo tuyo la docencia o la gestión?
Ambos aspectos profesionales tienen mucho que ver, no están disociados. Mi pasión está puesta en el arte, entonces puedo desarrollarme en gestión o en la Educación, transmitiendo lo que significa el poder aprender el arte ya que no es algo que cae del cielo, sobrenatural sino que el arte se aprende. Tiene que ver con una decisión y unas ganas de querer hacer algo, como todo en la vida, como en cualquier profesión. Mientras que en la gestión implica tener las ganas de generar acciones.
¿Imaginaste ser funcionaria?
No, nunca. Aunque sí había trabajado mucho en relación a gobiernos. En el exterior y en San Juan, haciendo intervenciones e instalaciones para la Fiesta del Sol, para municipios, en la Legislatura. Estoy convencida que el Arte Público es una herramienta de los gobiernos para generar acciones que tienen que ver con lo creativo y con el transmitir expresiones no solo estéticas sino ideológicas. Plantear una ideología a través del arte es plantear una postura política. Hay un compromiso fuerte como artista por eso cuando me propusieron ser parte de la función publica fue ese compromiso el que preponderó, compromiso como ser social.
¿Cuál es tu compromiso?
Muchos de los lineamientos que se están planteando desde la Secretaría y el Ministerio tienen que ver con llegar a espacios donde generalmente cuesta llegar. El ‘Viví la plaza” es un pequeño ejemplo para que el vecino vecino sienta la plaza como suya, sienta que puede ir allí a compartir un espacio de encuentro. No llevamos espectáculos sino propuestas donde la gente participa. Hay juegos, lectura de cuentos, recreación. Otro es el del Cinemóvil. Desde diciembre a la fecha ha llegado absolutamente todos los días con cine nacional a los departamentos alejados. Es algo valiosísimo, es trabajar la identidad, fortalecer el patriotismo.
El proyecto de los puentes que se inicia esta semana es un ejemplo. Con ayuda de estudiantes de Arte vamos a intervenir puentes y otros espacios en los departamentos para realzar el concepto del puente, ese que une dos cosas, las personas del lugar con los artistas que participan, que une lo que piensan, que une caminos. Vamos a empezar por el puente de Abraham Tapia y Acceso Sur, en Rawson.
Muchas veces se repite en tu discurso la palabra participar.
Estoy convencida que es a través de la participación donde podemos construir juntos. Solos no llegamos a ningún lado, en ningún ámbito.
¿Te preocupa la crítica?
Quien entiende el valor que tiene el desarrollo cultural de un lugar no critica. De todos modos, todo el mundo tiene derecho a criticar las cosas que podemos estar haciendo mal.
