La Comisión de Economía del Senado comenzó a tratar un proyecto de la legisladora oficialista Blanca Osuna, para reformar el estratégico artículo 3º de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que actualmente sólo lo obliga a preservar el valor de la moneda.

Si se reforma ese artículo, además debería vigilar que la economía crezca "’con sentido social y manteniendo un alto grado de ocupación”, lo que obligaría a financiar programas sociales, como pretende el kirchnerismo. En el fondo, el BCRA dejaría de ser un ente autárquico, pasando a ser más bien un banco de fomento, con autonomía relativa, y más alineado con el Poder Ejecutivo. La iniciativa surge en momentos en que las cuentas fiscales no aparecen tan pródigas, pese al millonario auxilio de 12.000 millones de pesos en siete años, que el Tesoro recibió del BCRA. En el último tiempo, éste se ha transformado en una rendidora caja para la administración de Cristina Kirchner, pero que tiene sus límites y peligra cuando los retiros de fondos pasan a ser reiteradamente más recurrentes que los ingresos. Antes, ya se había permitido la posibilidad de auxiliar al Tesoro mediante el giro de los denominados "’adelantos transitorios”, fondos que se le giran y que se reintegran en un año, a más tardar, por un monto que no supere nunca un 12% de la base monetaria, evitando impacto inflacionario. Luego se decidió que el BCRA se hiciera cargo, además, de la cancelación total de la deuda con el FMI y de todos los vencimientos con acreedores privados, operación que consistió en que aporte dólares para recibir a cambio bonos de deuda ilíquidos e intransferibles que se anotan como si fueran lo mismo pero no lo son. Después, el Tesoro le demandó al BCRA también sus utilidades, equivalentes a más de 30.000 millones de pesos en dos años. De este modo, un límite de asistencias que el BCRA le podía dar al Tesoro y, que en 2002 estaba en el orden de los 30.000 millones de pesos, ahora se multiplicó por cuatro y las reservas netas se debilitaron hasta rondar actualmente los 35.000 millones de dólares.

Habrá que tener en cuenta que este proceso de descuidar el valor de nuestra moneda, nos producirá mas perjuicio que los beneficios sociales que pretenden concretar. La producción y la distribución eficiente de la riqueza es la bese para solucionar los graves problemas del país. El deterioro en la calidad de los activos y la salud patrimonial del BCRA debe ser también una prioridad del gobierno.