Córdoba, 7 de marzo.- El voto con la Boleta Única de Sufragios (BUS) fue bien recibida por los cordobeses a los que consultó DyN en forma directa, aunque sorprendentemente fue el gobernador Juan Schiaretti quien pidió explicaciones adicionales antes de entrar al salón electoral.

DyN hizo una compulsa a una veintena de cordobeses que concurrieron a una escuela de Alto Alberdi, un barrio popular de la capital mediterránea, y escuchó elogios, por la sencillez del procedimiento y la rapidez de la votación, pero también algunas dudas sin resolver.

De hecho participó del momento en que el candidato Luis Juez llegó al lugar de votación: no tuvo que hacer cola de espera y se retiró solo dos minutos después, tras dedicar la mayor parte del tiempo a posar para las cámaras y los fotógrafos.

Schiaretti consultó con sus colaboradores y cuando trascendió la noticia, fue motivo de chanza por parte de Juez: ‘Tuvieron 150 millones para difundir las elecciones y le dedicaron tan poca plata a enseñar el sistema, que ni él lo entiende‘.

La ocasión resultó buena para cruzar crítica a su rival, José Manual de la Sota: ‘De la Sota y Schiaretti, son el mimo poder que nos robó en 2007 y mire que yo a De la Sota lo conozco desde que tenía pelos propios‘, chicaneó.

Los testimonios que recogió esta agencia fueron generosos con la boleta única y sólo hubo algunas dudas en responder a quien le cortaba el camino para hacerle una pregunta. Las expresiones más escuchadas fueron: ‘Espectacular, excelente, bárbaro, sencillo, muy fácil, simple, cómodo, se entiende todo, es el mejor‘.

El proceso en sí es simple: cada elector va directamente a la mesa de votación y, como en todo acto electoral, muestra su documento al presidente, éste lo controla, anuncia de quién de se trata, es ubicado en el padrón y le entrega la única boleta junto a una lapicera con la que marcará sus preferencias. La boleta sólo puede ser entregada en la mesa y debe contener las firmas de los fiscales.

Con la lista en la mano, el votante va a una cabina de cartón, de las dos instaladas en el mismo salón, y comienza la selección. La boleta única tiene un tamaño considerable (47 centímetros, por 35), casi una hoja de papel de un diario tabloide y lleva impresas -en el caso de la Capital que no elige autoridades municipales- cinco columnas de nombres. En la primera figura el nombre del partido o alianza, el logo que la identifica y un casillero en blanco. Si el sufragante marca esa casilla con una “x”, una cruz o una tilde, estará seleccionando la totalidad de la lista de candidatos de esa alianza y ya no deberá marcar nuevamente ningún otro punto de la boleta.

En la segunda columna se detallan los candidatos a gobernador y vice, con la foto del primero y el nombre del segundo, junto a un casillero blanco. Esa línea está ocupada por doce postulantes, y hay dos espacios sin menciones, porque no llevan aspirantes a ese cargo.

En la tercera columna se especifica las identidades de los seis candidatos a legisladores por distrito único; en la cuarta, aparece la foto del legislador departamental, su nombre y el de su suplente, junto al casillero blanco, mientras el quinto lleva los propuestos para titulares y dos suplentes del Tribunal de Cuentas de la provincia.

Los votantes tienen dos opciones al momento de sufragar: marcar el casillero que contiene el logo del partido o alianza y con eso ya no deberá hacer otra operación. La otra alternativa es ignorar la primera columna y dedicarse a seleccionar un candidato de cada una de las columnas, con lo que deberá hacer cuatro marcas.

Una vez que tildó la categoría de partido o eligió cuatro candidatos, el votante dobla la hoja como si fuera un libro, por una línea troquelada, con sentido derecho-izquierdo, y después repite la operación con dirección arriba-abajo.

Con la boleta doblada y sin necesidad de ponerla en un sobre, vuelve a la mesa del presidente, quien revisa si figuran las firmas de los fiscales y le autoriza a introducirla en la urna. Le devuelven los documentos y ya puede retirarse.

La diferencia fundamental con el sistema usado en Santa Fe, consiste en que en Córdoba se usa una sola boleta y una urna, mientras en la provincia litoraleña se requerían cinco papeletas, una por cada categoría y cinco urnas.