Con la llegada del Iritrack al Dakar en el 2005 las cosas cambiaron rotundamente, porque antes un “piloto podía estar horas tirado, muriendo de a poco, sin ser localizado o simplemente se perdía para siempre en el desierto africano”, relató un francés que tiene encima 25 rally Dakar.

El Iritrack es una caja que mide poco más de 10 centímetros, es azul y tiene cuatro botones: los dos primeros son el amarillo, que la pone en funcionamiento; y el verde, que utilizan los pilotos para avisar que están detenidos, pero sin problema existente.

Hay otro azul, a través del cual se puede establecer una comunicación directa con los pilotos o escuchar qué es lo que pasa en el vehículo. “Si se trata de un auto, podemos escuchar qué es lo que pasa adentro, desde gritos y hasta el silencio mismo, que es lo que más preocupa”, apuntó Cedric Pulmaire, quien comanda el equipo que se encarga de la colocación, la lectura y el funcionamiento de los dispositivos.

Finalmente, el rojo que es la alarma que activa el competidor en casos extremos y que involucra daño físico. De todas maneras, el sistema permite la localización en caso de que un participante no hubiera podido activar el botón.

Los datos que envía el Iritrack en todo el recorrido llegan a una pantalla que muestra el lugar por dónde va el piloto. Cada noche el equipo de Cedric se encarga de revisar los Iritrack que presentaron alguna interrupción para verificar si existe un problema.

Hasta el 2004 los vehículos del Dakar estaban equipados sólo con las balizas y con los elementos de la náutica para ser localizados en caso de accidente, y si bien el Iritrack les quitó protagonismo, estas variantes de seguridad se siguen utilizando porque son autónomas y no sufren daños en caso de accidente.

Fuente: Télam