Estela Márquez no disimula su orgullo al hablar de un edificio de por sí emblemático para la provincia: el de la Escuela Normal Sarmiento. Es que más allá de que éste fue una de las obras soñadas por el propio Sarmiento para desarrollar sus inquietudes de la "educación popular", fue la primer construcción de hormigón armado del país diseñada para superar cualquier movimiento sísmico. Los hechos hablan por sí mismos, ya que su estructura original está en pie, tal como fue pensada entre 1906 y 1909 y luego levantada entre 1910 y 1912. Entonces se puede decir que este testimonio del Plan de Obras del Centenario de la Patria sobrevivió intacta a más de un sismo.

A esta conclusión llegó esta arquitecta luego de tres años de estudios sobre el tema como parte de una maestría del Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio. La investigación le permitió, por ejemplo, rastrear y encontrar los cuarenta planos y dibujos del proyecto original en el Ministerio de Economía de la Nación y compararlos con otros edificios de la época, como el Hotel de los Inmigrantes que fue hecho en 1908 en Buenos Aires, del que se dice fue el primero de hormigón armado. Ninguna de las construcciones de ese material tiene características antisísmicas.

"Para mí es un edificio perfecto en cuestiones sismorresistentes. Ya que sus hacedores -los ingenieros Domingo Selva (que tuvo a su cargo el proyecto) y Manuel José Quiroga (quien dirigió las obras junto al arquitecto Carlos Massini)- pensaron cada detalle para superar los terremotos. Ejemplos sobran como el proyecto en una sola planta, el uso de una cantidad enorme de hierro (cosa que actualmente no es factible por los costos) hasta adornos huecos que están adheridos a las paredes y no son parte de ella entonces si se caen por un temblor no matan a nadie porque no están hechos de cemento y por otro lado, no se derrumban junto con la pared. Eso, sin dejar de mencionar sus cimientos y la estructura de sus paredes que lo convierten en una construcción de vanguardia para una época en la que no se tenían nociones sobre normas antisísmicas. Hoy no se podría construir siguiendo estos parámetros -además hay otros elementos y técnicas de gran utilidad- pero sirve como emblema", explica la profesional que atribuye el logro a la visión de los ingenieros, especialmente a Selva, teniendo en cuenta que era de origen ítalo-argentino, estudió en Italia (que fue uno de los países precursores de la cuestión sismorresistente) hasta recibió un premio por su libro "Arquitectura contra temblores" en 1905. Se dice que este ingeniero civil fue un precursor en el uso del hormigón armado como material de construcción y que tuvo en sus manos otros proyectos importantes como La Casa de Gobierno de Tucumán, la Fábrica Militar de Aviones de Córdoba, el Teatro Colón y varios de los pabellones para animales del Zoológico de Palermo.

Que la escuela sea el primer edificio antisísmico del país y hasta se atreve a decir del mundo, también la hace soñar a la arquitecta Márquez con convertirla en un museo, ahora, a meses del Bicentenario de la Patria. Para ella sería el mejor homenaje de la provincia para la institución educativa que formó a las primeras maestras de la provincia, para Sarmiento que fue quien impulsó la educación y es el gran prócer de San Juan y para los 200 años de la Revolución de Mayo. Su propuesta no deja de ser un impulso para un establecimiento que desde 1979 busca un lugar estable entre sus dependencias para mostrar las más de 400 piezas que forman parte de su historia.

Hace algunos años

Domingo Faustino Sarmiento ya no estaba en la presidencia, cuando uno de sus ministros de Instrucción Pública, el entonces presidente Nicolás Avellaneda, siguiendo sus principios, presentó en 1875 un proyecto para crear una escuela normal -en las que se impartirían conocimientos para formar docentes, además de la educación primaria- en cada provincia. Así fue como nació la Escuela Normal Sarmiento, también conocida como Escuela Normal Mixta Sarmiento pero que por esas épocas recibió la denominación de Escuela Normal de Maestras, ya que Sarmiento fue impulsor de que las mujeres se ocuparan profesionalmente hablando de la educación y de combatir el analfabetismo. Fue creada por decreto del Poder Ejecutivo, el 27 de mayo de 1879.

En realidad, la institución comenzó a funcionar el 19 de octubre del mismo año, comandada por María Luisa Villarino de Del Carril y por Mary Olstine Graham -una de las maestras estadounidenses que Sarmiento trajo a la Argentina-, además de un cuerpo de profesores. La escuela abrió sus puertas en un local sobre la actual calle Mitre y con muebles que había proporcionado el gobernador Agustín Gómez. Allí se inscribieron 31 alumnas para aprender, entre otras cosas, sobre instrucción moral, geografía y dibujo, economía doméstica, higiene doméstica, ejercicios de declamación y composición.

Mientras año a año, crecía la cantidad de alumnos y la casa no tenía espacio suficiente para contenerlos (por lo que se tuvo que ir dispersando las clases en domicilios diferentes), el proyecto de la escuela iba tomando forma. Según la documentación original que encontró Márquez -y que según asegura es la única que existe en la provincia- los planos y fachadas se proyectaron entre 1906 y 1909, mientras que el edificio se comenzó a levantar en el terreno frente a la Plaza Laprida (que había sido cedido a la Nación muchísimos años antes) entre 1910 y 1912.

Recién en 1913, la escuela se trasladó al mismo lugar que ocupa por estos días.

Inalterable al paso del tiempo

Según los análisis que hizo la arquitecta Márquez hay varios sustentos para hablar del edificio como diseñado bajo premisas sismorresistentes. "Si bien sigue los lineamientos del eclecticismos de fines de siglo XIX, como la Casa Rosada, el Congreso y el Hospital Rawson, por ejemplo, que tratan de demostrar monumentabilidad en varios pisos, al menos tres, la Escuela Normal es de sólo una planta. Eso es así porque Selva decía que la altura es exponencialmente proporcional al riesgo sísmico. Por eso no le hizo más pisos. También la diseñó con aulas y dependencias, como el salón de actos, que dan a los patios y galerías para ser evacuados ante cualquier sismo", explica y aclara que esas normas fueron corroboradas muchos años después por estudiosos de arquitectura apta para zonas sísmicas, como ser el caso de Hugo Giuliani.

Otro detalle que resalta la profesional es la puerta (disimulada) en la mitad del módulo sobre Avenida Libertador, como salida de emergencia. "Cuando integrantes de la Facultad de Arquitectura hicieron los planes de evacuación de las escuelas de San Juan, se sorprendieron al encontrar esta puerta. No había otra escuela igual", asegura Márquez.

"La construcción se caracteriza por tener columnas helicoidales, esto es en lugar de cuatro hierros que se rellenan con hormigón (como se hace ahora), era un hierro que giraba sobre su propio eje y que las hacía más fuertes. Entonces a los muros se los fortalecía con un sistema de tensores desde distintos puntos a la columna o a los perfiles. Por supuesto se utilizaba una cantidad incalculable de hierro. A su vez, las fundaciones estaban a 1,20 de la superficie", da algunos detalles arquitectónicos.

Si hasta la ornamentación -típica en las fachadas de los edificios de la época- tiene su impronta para enfrentar los movimientos sísmicos. Según el estudio, son moldes huecos de hormigón (realizados con una base de tejido de alambre) que están "atornillados" a las paredes mediante hierros para evitar desprendimientos mayores en el caso de que las dañase un sismo.

"La escuela superó el sismo del ’44, del ’77 y otros de menor intensidad sin ningún problema. De hecho, ante estos acontecimientos se utilizó por algún tiempo como la Gobernación y otras dependencias oficiales. Hasta pasó un incendio que afectó al salón de actos, pero no al resto del edificio. Es de los pocos edificios del Centenario que quedan en pie. Aquí la historia habla por sí misma", argumenta la arquitecta, que sugiere que pronto pueda desalojarse la escuela (trasladándose al terreno que tiene sobre calle Laprida) para montar allí un verdadero museo que haga honor al paso del tiempo y a quienes lo idearon. Preservando todo, tal cuál fue concebido, por supuesto.

Fuentes consultadas: Resumen del IV Congreso Internacional de Rehabilitación del Patrimonio Arquitectónico y Edificación de La Habana, Cuba; "La trayectoria de la Escuela Normal Mixta Sarmiento de San Juan" de Hortencia Agüero Zahnd y material de archivo de DIARIO DE CUYO.