Los mercados mundiales estuvieron atentos al encuentro entre el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, y la canciller de Alemania, Angela Merkel, que propusieron en una cumbre en París una postura común para gestionar la crisis en la zona del euro y llevar alivio al mundo bursátil, al crear un verdadero gobierno en la eurozona. Ambos mandatarios revelaron un arsenal de propuestas para mejorar el gobierno económico del bloque de 17 países, que van de la creación de una tasa europea a las transacciones financieras, a la instauración del equilibrio presupuestario. También crear un impuesto franco-alemán a las ganancias empresariales.
La recuperación económica en la Unión Europea (UE) y la zona euro se frenó en el segundo trimestre del año, período en el que el PBI creció un 0,2% en ambas. En el trimestre anterior, la economía de los países de la eurozona y la UE se había expandido un 0,8 por ciento. Entre abril y junio, sin embargo, el ritmo se ralentizó de forma generalizada, muy claramente en las grandes economías del euro, que o bien no crecieron, como Francia, o lo hicieron con mucha moderación, como Alemania (0,1%), Italia (0,3%) o España (0,2%). En el caso de la economía germana, la principal del continente, el gran freno resultó una sorpresa, ya que según las previsiones apuntaban a un crecimiento de 0,5% mínimo. En el primer trimestre del año, los buenos datos alemanes (1,3%) y franceses (0,9%) habían empujado el alza del crecimiento, una aceleración de la recuperación que no ha tenido continuidad en los últimos meses. Las mejores cifras del segundo trimestre fueron las de Letonia (2,2%), Estonia (1,8%), Finlandia (1,2%) y Suecia (1%), mientras que junto a Francia, otros países como Portugal y Hungría se estancaron.
Los mandatarios, francés y alemán, consideran que los países que comparten el euro deben tener también instituciones económicas comunes, por lo que someterán al resto de los socios la creación de un organismo compuesto por los jefes de Estado y Gobierno que se reúnan dos veces por año o en caso de crisis puntuales. La situación económica europea ha llegado a un momento crítico en que, junto a la mayor integración se hace necesario que los países del euro mejoren su competitividad para ganar en crecimiento económico y controlen sus gastos para reducir la dependencia de los mercados.
