En las entrañas de los cerros, lejos de la ciudad, para que nada altere las señales que tenían que detectar los aparatos, el Instituto Geofísico-Sismológico Ingeniero Volponi se armó con la idea de estudiar los temblores. Sucedió tras el terremoto del ‘44. Pero con el correr de los años se transformó en un sitio en el que forman investigadores de primera línea. El instituto, que realiza estudios sismológicos en varias provincias argentinas, cumplió 60 años y festejarán el próximo 11 de noviembre.

El Volponi fue pionero en los estudios sísmicos del país. Incluso, se instaló allí el primer sismógrafo de Argentina. Un tesoro que todavía se conserva y que pretende convertirse en la atracción de un museo que se piensa armar en el lugar para que la gente pueda ver cómo se registraban los sismos hace 60 años. “Hoy, la aparatología que usamos está relacionada con los GPS. Antes, eran enormes equipos”, contó Francisco Cobos, al frente del Instituto. En la actualidad, se está estudiando la actividad sísmica y el comportamiento de la corteza terrestre en dos provincias, además de San Juan. En el Sur de Mendoza instalaron 12 sismógrafos y hace dos semanas hicieron lo mismo en Neuquén.

“Gracias a este sitio, San Juan fue pionero en realizar una carta de peligro sísmico. Antes del ‘44 se sabía poco”, dijo Cobos.

Este sitio depende de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de San Juan. Es por esto que está abocado completamente a la investigación. Por un lado le interesa localizar los sismos, pero a la vez lo que buscan los científicos es dar explicaciones tectónicas. Pero además, lo que hace es formar especialistas. En la actualidad hay 16 personas que están haciendo su doctorado y hay 5 investigadores del Conicet. El Inpres, que nació luego del terremoto de 1977, está bajo la órbita gubernamental. Y si bien allí también se realiza estudios, lo que busca es medirlos y localizarlos. En varias oportunidades, ambas instituciones trabajaron en conjunto.

Según contó Cobos, uno de los trabajos más interesantes que se está realizando en el Instituto tiene que ver con un estudio del campo magnético. “Detectamos que antes de un sismo existen perturbaciones en el campo magnético. Esto es muy importante porque en un futuro, si las investigaciones avanzan, podemos alertar ante cualquier movimiento sísmico”, agregó el director, quien dijo además que la tarea que llevan a cabo dentro del Volponi es lenta, un trabajo de hormiga, ya que tienen que realizar mediciones en el transcurso de una línea de tiempo y por ello estas tareas tardan en dar sus frutos. Cobos aseguró que entre los grandes logros del Volponi se encuentra el haber detectado que, tras el terremoto de Caucete de 1977, el cerro Pie de Palo, se elevó 1,3 metros, a la altura de la falla de Niquizanga.

Para conmemorar los 60 años de existencia, la gente del Instituto organizó un acto para el próximo 11 de noviembre. Será en la sede del Volponi que está por Ruta 12, justo frente al Jardín de los Poetas, al pie de las Sierras Chicas. Habrá un ágape y la proyección de un video institucional.