Por primera vez desde que Estados Unidos lanzó su "guerra contra las drogas” hace cuatro décadas, hay signos de que las fuerzas que apoyan la legalización de drogas están ganando terreno en el continente. Se trata de un debate que recién empieza a nivel gubernamental, y pasarán años antes de producir resultados concretos.

Pero hay varios factores nuevos -incluyendo un recorte del 16% en la ayuda antidroga de Estados Unidos a Latinoamérica, según el presupuesto para 2013 enviado al Congreso por el presidente Barack Obama la semana pasada- que reflejan desafíos cada vez más serios a la tradicional estrategia antinarcóticos basada en la interdicción y prohibición de drogas ilegales.

Los presidentes latinoamericanos por primera vez están pidiendo abiertamente discutir la posibilidad de legalizar o descriminalizar las drogas ilícitas. Se trataba de una propuesta de ex-presidentes, como Vicente Fox y Ernesto Zedillo de México, Fernando Henrique Cardoso de Brasil y César Gaviria de Colombia. Los actuales mandatarios de México y Colombia dicen que están abiertos al debate del tema, pero que no van a tomar la iniciativa.

El presidente guatemalteco Otto Pérez Molina dijo que propondrá a sus contrapartes centroamericanos legalizar las drogas y descriminalizar el transporte en la zona. Se discutirá en marzo un encuentro de países centroamericanos. "Quiero poner este tema sobre la mesa”, dijo Pérez Molina, a The Associated Press. "No sería un delito transportar droga. Todo eso tendría que ser regulado".

En el próximo presupuesto de EEUU, los fondos para control y cumplimiento de la ley entregados a México serán recortados en casi 50 millones de dólares, o 20% respecto de los niveles del año pasado, mientras que los destinados a Colombia caerían en un 11% y 60% los enviados a Guatemala. Los partidarios de los recortes dicen que las nuevas cifras reflejan en parte la creciente capacidad de los países latinoamericanos para combatir a los cárteles del narcotráfico. Los críticos cuestionan, eso diciendo que es difícil argumentar que México y Guatemala, entre otros, necesitan menos ayuda externa para la lucha contra los narcos.

Aunque la legalización sigue siendo un tema tabú en el Congreso de EEUU, las fuerzas pro-despenalización están haciendo significativos progresos: 13 Estados aprobaron el uso médico de la marihuana, y otros tres lo propondrán en las próximas elecciones. Además, algunos expertos predicen que la iniciativa de legalización de la marihuana en California, la Propuesta 19, que perdió por un margen de apenas 8% de los votos en 2010, probablemente sea aprobada en noviembre. Según razonan, en California habrá más gente joven -que tiende a apoyar la legalización- que votará este año respecto a las elecciones legislativas de 2010.

El profesor de la Universidad de Miami, Bruce Bagley, experto en la lucha contra las drogas, observa los diversos desafíos a la tradicional política de EEUU de interdicción y prohibición de narcóticos. Dice que "la prevención, la educación, el tratamiento y los programas de rehabilitación son más eficaces que la represión contra la oferta de drogas”.

Mi opinión: Estoy de acuerdo. Es cierto que la despenalización de la marihuana produciría al principio un aumento del consumo. Casi todos los estudios revelan que cuando Estados Unidos levantó la prohibición del alcohol, el precio del alcohol bajó, y el consumo aumentó. Lo mismo puede ocurrir con las drogas. Pero la mayoría de los estudios también demuestran que -como ocurrió con el cigarrillo-, las campañas eficaces pueden reducir drásticamente el consumo de drogas, sin la secuela de delincuencia, criminalidad y "guerras” con decenas de miles de muertes por año en México y Centroamérica.

"HASTA AHORA este debate estuvo limitado a los ex mandatarios, académicos y periodistas. Ahora vemos los primeros signos de que se está empezando a llegar a los palacios presidenciales.”