La inseguridad actual tiene distintas y continuas variantes, lo que hace que la población no encuentre la forma de contrarrestar el accionar delictivo que la mantiene en vilo. El viejo recurso de colocar rejas a las ventanas y puertas con cerraduras de seguridad en las casas, cada vez tiene menos efectividad a la hora de detener a los ladrones que utilizan diferentes recursos para ingresar en las viviendas, aún en aquellas provistas con alarmas y otros sistemas de alerta.
Los delincuentes varían sus técnicas y modalidades en forma permanente y con ello logran hacer del delito una forma de vida, evitando que la policía instrumente los mecanismos necesarios para una labor efectiva con los recursos que cuenta, la mayoría de las veces escasos. El hecho de volver a los secuestros exprés o a los robos de automotores a punta de pistola, modalidades que habían sido abandonadas y reemplazadas por otras "más redituables”, son una muestra de esta dinámica que se va ajustando a las circunstancias. Antes, los delincuentes interceptaban a una persona y la acompañaban en una recorrida por los cajeros automáticos sacando dinero de su cuenta. Actualmente, los ladrones prefieren ingresar a las casas en las que conocen que los moradores recibieron dinero o están por hacer algún pago en efectivo.
En nuestra provincia, en los últimos días, la ola delictiva ha puesto su mirada en el robo de clínicas e institutos de salud conocedores, los malvivientes de que son lugares donde se maneja una considerable cantidad de dinero en efectivo. Todo estas alternativas del ilícito se conocen a la perfección y se difunden a diario por los medios de comunicación. La Policía sólo se limita a dar a conocer los hechos acontecidos, pero nunca efectúa una recomendación o difunde alguna estrategia que resulte intimidante para los delincuentes.
A veces nos preguntamos, si esta actividad marginal cambiante no termina haciendo docencia en los marginales o si no preparan a las generaciones futuras para que sigan por ese camino perverso. Enseñar a defenderse, promocionar y lograr que cada vez se atrapen más ladrones y demostrar que todos estamos alertas -especialmente las fuerzas del orden-, para evitar este avasallamiento del que somos objeto, son acciones que se deben implementar en forma urgente. Sólo así se podrá demostrar que el delito no es una forma de vida, ni una enseñanza para los más chicos, a fin de advertirlos de que en el país no hay lugar para el comportamiento marginal.
Las fuerzas de seguridad deben acudir a sus expertos para crear confianza en la población.
