En el ciclo 2010/2011, los productores agrícolas casi duplicarán su apuesta ya que invertirán 37.320 millones de pesos por gastos directos en los cuatro principales cultivos: soja, maíz, trigo y girasol. Es lo que señala un trabajo elaborado por un grupo de técnicos de la Comisión de Enlace y el Movimiento CREA.
La cifra representa un 91 por ciento más que en la campaña anterior, en la que, según cálculos del Instituto de Estudios Económicos (IEE) de la Sociedad Rural Argentina, se habían invertido 19.400 millones de pesos. A partir de estos números, lo primero a destacar es el dinamismo que genera el agro en la economía. Por eso resultará siempre absurda la lucha emprendida desde el Gobierno nacional hacia el sector del campo.
En fletes, se prevé un gasto de 9295 millones de pesos. Sobre un volumen total de cosecha de 95,3 millones de toneladas se calcula que habrá que hacer unos tres millones de viajes en camión. A eso se debería agregar el transporte necesario para cargar los insumos. Agroquímicos y fertilizantes representan 8832 millones de pesos; semillas e inoculantes, que, siendo el principal segmento de los gastos directos, representan un gasto de 5636 millones de pesos. Los contratistas rurales aportan unos 2366 millones de pesos en implantación y protección de los cultivos y 2318 millones de pesos en los gastos de la cosecha.
El informe sostiene, además, que las principales erogaciones van en personal, gasoil, reparaciones y repuestos. Estas cifras desmienten que el agro sea una actividad de escaso valor agregado o de nulo efecto movilizador en el resto de la economía, ya que se trata de un sector dinámico, capaz de multiplicar cada peso que invierte. Lo que habría que analizar es por qué nuestro país, en varios rubros, no consolida una oferta exportable confiable de alimentos elaborados o la razón de por qué no puede transformar en origen el maíz en carne de cerdo o de pollo para exportar.
Los motivos son diversos: ausencia de financiamiento a tasas de mercado o reglas confiables para el largo plazo, pero ninguno atribuible a una idea de un sector de naturaleza extractiva. Otro dato relevante del trabajo es el destino del gasto y de la inversión del ciclo agrícola. Se estima que el 70% se queda en comunidades donde se origina, provocando un efecto multiplicador sobre la actividad económica.
Resulta necesario pues, que el Gobierno implemente políticas de integración y deje de lado los permanentes enfrentamientos.
