El macrismo llevó ayer su doctrina del marketing a Tecnópolis e intentó contagiar de entusiasmo a más de mil intendentes que con distintas realidades vinieron desde diferentes puntos del país para escuchar un discurso de nueve minutos del presidente Mauricio Macri. Ante la mirada de 1.872 alcaldes, según el ‘conteo‘ oficial‘, Macri y su equipo introdujo a personalidades como Mario Ishii (José C. Paz), Alberto Descalzo (Ituzaingó), Alejandro Granados (Ezeiza) y Juan Zabaleta (Hurlingham), en una suerte de ‘meditación‘ conjunta para reflexionar sobre el funcionamiento de las estructuras gubernamentales y las obras públicas.
Rogelio Frigerio, ministro del Interior, en un rol de ‘yogui‘ (maestro del yoga), se llevó los primeros aplausos al susurrarles en el odio a los jefes comunales la tan ansiada ‘descentralización‘ e hizo poner de pie a los invitados para robarles el primer aplauso. ‘Es un placer recibir a todos ustedes hoy en Vicente López, y que este sea un lugar en el que podamos compartir visiones, ideas y opiniones para avanzar hacia los municipios que nuestros vecinos se merecen‘, dijo, acto seguido, el anfitrión e intendente de Vicente López, Jorge Macri. n un encuentro de escaso contenido político donde funcionarios del gobierno trataron de enumerar los objetivos del gobierno para los cuatro años de gestión en busca de la anhelada ‘pobreza cero‘. Pero lo curioso es que por el escenario no pasaron los alcaldes y a lo sumó se lo pudo ver a Domingo Amaya, el exintendente de San Miguel de Tucumán, que frente a las luces de los reflectores se movió como un verdadero ‘showman‘.
Otra ex intendenta Aída Ayala (Resistencia), hoy en su rol de secretaria de Asuntos Municipales se olvidó de que había jefes comunales de distintos colores políticos y cerró su exposición diciendo: ‘Ustedes me trasmiten el sentimiento que se lo transmitimos al presidente, sí se puede‘. Luego al escenario se subió el secretario de Obras Públicas, Daniel Chaín, que a la lejanía y a través del video que sólo permitía ver la imagen y no escuchar el audio, hacía imaginar que se estaba ante una conferencia del fallecido Steve Job, creador de Apple, por como se movía frente a los intendentes y agitaba los brazos. Para contrarrestar esta realidad se presentó el intendente de Paso del Sapo (Chubut), Víctor Candía, que gobierna a 550 habitantes y que llegó a Buenos Aires luego de pagarle el sueldo a los 25 empleados del municipio y lamentaba que sólo le quedaban dos mil pesos en el ‘tesoro‘. ‘¿Cuál es el problema de mi pueblo? Qué le puedo decir, que hace unos días un puma se comió las cuatrocientas ovejas de un hombre que tenía un campo y debió liquidar todo. Que tenemos un micro los martes y jueves que nos lleva a Esquel, que para tener señal de internet tenemos que recorrer cien kilómetros, que más‘, se despachó ante la consulta de un puñado de periodistas. Igualmente, el intendente de Cambiemos cumplió con el pedido del Ministerio del Interior y dejó su mensaje de buenos deseos para el Presidente que fue tomado con un teléfono celular. No pasaron por la carpa instalada para la prensa figuras como Verónica Magario (La Matanza), Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), o Juan Zabaleta (Hurlingham). Pero si estuvo el actual intendente de San Miguel de Tucumán, Germán Alfaro, quien protestó por ‘la falta de educación de los últimos años‘ y porque ‘estamos inundados de planes sociales‘. Está claro que el balance general fue positivo para el gobierno porque recibió a los que quería recibir y evitó a otros que quiso evitar.
