El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, manifestó ayer un optimismo moderado respecto a las perspectivas de EE.UU, que a su juicio volverá a crecer este año, pero no con el vigor que caracterizó la salida de otras crisis.

"Seguimos augurando que la actividad económica tocará fondo y repuntará en el curso de este año", pronosticó Bernanke en una comparecencia ante el Comité Económico Conjunto del Congreso.

Al mismo tiempo, el jefe de la Reserva Federal (Fed) hizo una advertencia a quienes esperan una de las recuperaciones enérgicas, con forma de "v", (muy abrupta) que han ocurrido en EEUU en el pasado.

Esta vez la recuperación será "gradual", con un crecimiento "lento" al principio, y el desempleo y la capacidad ociosa de las empresas continuará en alza incluso cuando la economía entre en territorio positivo.

En esas condiciones será "muy difícil que haya inflación seria" en EEUU, según Bernanke, con lo que pareció sugerir que la Reserva Federal no se apresurará a subir la tasa de interés de referencia, que ahora ronda el 0%.

EEUU ha sufrido un medio año brutal, con contracciones superiores al 6% en términos anuales en el último trimestre del 2008 y el primero del 2009.

"La tasa de desempleo podría mantenerse alta por algún tiempo, incluso después de que se restablezca el crecimiento económico", alertó Bernanke.

Pero lo peor parece haber pasado y Bernanke una vez más constató los "brotes verdes" que han emergido en la ladera escaldada por la que se ha derrumbado la economía.

Sus palabras apenas movieron las bolsas, donde los precios de las acciones ya tienen en cuenta los atisbos de una primavera en la economía estadounidense, lo que las ha hecho subir en las últimas semanas.