El Gobierno nacional declaró la "Emergencia Nacional en Adicciones” que regirá hasta 2018, para atender el problema de la drogadicción con acciones para la prevención, el tratamiento y la inclusión social. Se prevé una estrategia con más recursos humanos y económicos para enfrentar al flagelo.
El plan está a cargo de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) y todos los organismos oficiales deben prestar apoyo. También se suman las provincias, entre ellas San Juan, y organismos como el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA y el Programa Nacional de Acción Pastoral sobre Drogadependencia de la Conferencia Episcopal Argentina.
Precisamente en noviembre pasado, la Pastoral de Adicciones le pidió al presidente Macri declarar esta emergencia con un informe alarmante: Según el Barómetro del Narcotráfico y las Adicciones de la UCA, entre 2010 y 2014 la venta de drogas trepó un 15%, mientras que un 45% de los hogares encuestados observó la existencia de intercambios o puntos de venta de estupefacientes en 2014, contra el 30% identificado en 2010.
También hizo un balance del aumento de las adicciones, detectó un incremento en todo el país del 3,6% entre 2012 y 2014 y observó que "no alcanza con perseguir al narcotráfico, hay que cuidar a los pibes. Si no les ofrecemos oportunidades jóvenes para crecer, las políticas públicas van a ser vulnerables”.
En ese sentido la Iglesia viene alertando y trabajando contra las adicciones. Hace dos años el párroco Rodrigo Robles denunció que en Valle Fértil el 70% de los jóvenes se drogaba y comenzó a trabajar para ayudar a los adictos y a sus familiares. Creó una comunidad para tal fin y los resultados son positivos.
También Desarrollo Humano trabaja en un programa provincial en centros de rehabilitación como en Albardón, que se sumó a las instituciones con internación caso del Proyecto Juan, en Santa Lucía, de varones, y el María del Carmen, en Rivadavia, para mujeres, en tanto en departamentos alejados brinda tratamiento ambulatorio.
Se deben destacar estas acciones concretas que son oportunas aunque tardías, porque por más de una década el kirchnerismo afirmó que Argentina era un país de tránsito y relativizó la drogadicción como otra sensación social.
