Desde que arrancó la peregrinación hasta que llegó a su término, los chicos vivieron diferentes momentos de emoción y alegría. También de satisfacer algunas necesidades como recargar las cantimploras con el agua que les ofrecieron en puestos ambulantes a los largo del camino. En una de las etapas hasta recibieron una bolsita con diferentes tipos de semillas bendecidas para que se las entreguen a algún familiar o amigo que se encuentre enfermo.
