-¿Viene en campaña?

-Antes que la campaña, están todos los problemas sociales que los gobiernos se niegan a resolver de una forma u otra. El problema concreto en San Juan y que se ha agravado en todo el país, es el tema habitacional. En Argentina hay 3 millones de familias sin viviendas. No hay política de Estado para ir resolviendo esto, la inflación descomprime los salarios y los alquileres van aumentando.

-¿La solución pasa por más presupuesto para casas?

-No, tiene que haber una política de Estado y se puede resolver de distinta manera. No podemos esperar que en un año se resuelva porque viene de otros gobiernos. Pero no pueden contestar el gobierno, cuando la desesperación hace que se ocupe un cachito de tierra, con represión y muerte, como ha ocurrido en Villa Soldati, en Formosa y ahora en Jujuy. En San Juan hay alrededor de 60 mil familias que tienen problema habitacional serio, ahora anuncian la construcción de viviendas pero con una cuota muy elevada.

-¿Eso le quieren plantear al ministro del área?

-Ojalá que nos reciba. Queremos hacerle una advertencia, no de bravuconada, sino que hay una realidad que los gobiernos no pueden ser ciegos ni sordos. Para que no se desmadre la situación, porque el pueblo empieza a tener bronca y la necesidad lleva a hacer cosas que después cuestan.

-¿Conoce el plan de erradicación de villas?

-Conozco muy bien, pero también los han trasladado muy lejos de donde vivían hace muchos años.

-¿Le reconoce algo bueno al plan de villas?

-Que ha solucionado el tema de la villa, hay que reconocer. Pero el plan de villas es insuficiente porque la gente debe trasladarse cerca de donde vivía. Acá hay también negocios inmobiliarios con incidencia en la política, tratan de que los pobres desaparezcan de la ciudad.

-¿Qué opina de Gioja?

-Creo que no tenía otra posibilidad que no sea aceptar el Gobierno nacional. Es nación-dependiente y de la megaminería que hay acá. Se están llevando recursos no renovables a cambio de propinas. La minería debe hacerse porque da trabajo y uno no puede estar en contra del trabajo, pero debe regularse como corresponde y el Estado ser socio.

-¿Usted se considera un piquetero duro?

-El piqueterismo es un método. Acá no hay duros ni blandos. Cuando tiene una organización como la nuestra, de trabajadores desocupados, lo que menos tiene que hacer es responder a un gobierno, que tiene políticas de cooptación para acallar los reclamos.

-¿Es posible que la CCC sea aliada del kirchnerismo?

-Para nada. Porque nosotros ya tenemos una caracterización del gobierno, no responde realmente a los intereses que necesita la gente.

-Pero ustedes se acercaron en un momento a Néstor Kirchner…

-Nosotros tenemos necesidad de hablar con los gobiernos, él se dio a una política con todas las organizaciones y no quedamos fuera nosotros, pero no convenció para nada.

-¿Qué opina de los movimientos sociales que están con el kirchnerismo?

-Todos los movimientos sociales tenemos necesidad de ir a la Rosada. Con una diferencia grande que es que algunos se quedan a vivir ahí, como D’Elía, Pérsico, De Petri…

-¿Por qué el piquete aparece como la primera opción para ustedes?

-Es un método que muestra la realidad y es visible. Esta metodología fue traída por los anarquistas a principios de siglo para cortar la ruta de la fábrica, como nosotros no tenemos fábricas, cortamos la ruta que tenemos cerca.

-¿A usted le gusta llegar al piquete?

-No, para nada. Nos gustaría el trabajo estable, salud, educación y viviendas. Nos etiquetan como que los piqueteros son malos. Los gobiernos nos demonizan. La CGT se asombra y el piqueterismo viene de French y Beruti.