Sin duda, los 30 años de democracia que hemos celebrado el miércoles pasado es uno de los logros más importantes de nuestra sociedad, ya que se trata del período democrático ininterrumpido más largo de nuestra historia.
Me permito reflexionar sobre este hecho desde una perspectiva personal, debo necesariamente hablar desde los roles que me toca cumplir en la sociedad y valorar esta fecha a partir de ellos. Como legislador es preciso que destaque la importancia de este sistema, que permite el debate, la publicidad de los actos de gobierno, la alternancia en el poder y el respeto a los derechos individuales; de manera tal que nunca exista un gobierno que realice acciones fuera de la ley o a espaldas de sus ciudadanos. Este sistema, la democracia, nos permite realmente lograr lo que se conoce como un Estado de Derecho, y al valorar esto vienen a mi memoria las palabras del Dr. Alfonsín, quien dijera en su discurso ante el Congreso en 1983: "’La Argentina pudo comprobar hasta qué punto el quebrantamiento de los derechos del pueblo a elegir a sus gobernantes implicó siempre entrega de porciones de soberanía al extranjero, desocupación, inmoralidad, decadencia, improvisación, falta de libertades públicas, violencia y desorden. Mucha gente no sabe qué significa vivir bajo el imperio de la Constitución y de la ley, pero ya todos saben lo que significa vivir fuera del marco de la Constitución y de las leyes”.
Es por tanto un Estado de Derecho, democrático y republicano la única alternativa de gobierno que podemos permitir en nuestro país.
El solo hecho de poder estar sentado en esta banca, más aún en calidad de minoría y claro opositor al oficialismo provincial, y poder de alguna manera intentar representar quienes no piensan como el gobierno actual y han confiado con su voto en mi para ello, habla de un avance en nuestro sistema político, habla de democracia, porque en definitiva parte de la democracia es eso; poder disentir, tener la libertad de pensar distinto, de acuerdo a lo que dicte el corazón y la razón.
Como político esta fecha me encuentra no solo en el ejercicio de una función pública con un mandato que pretendo honrar a diario, también me encuentra como un militante político y como presidente de una fuerza política Joven, ACTUAR. Joven, porque justamente en este año cumplimos 10 años de existencia. Con esta antigüedad puedo confirmar algo que escuchamos de algunos estudiosos del fenómeno político, pero que quienes militamos no solo lo comprendemos, sino que lo sentimos, la democracia no es solo un acto eleccionario, es la militancia en fuerzas políticas, en organizaciones gremiales, patronales, estudiantiles, en organizaciones no gubernamentales, el compromiso en la función pública; en definitiva es esa acción permanente y constante de ejercicio activo de la ciudadanía la que le da fortaleza y mejora el sistema democrático.
Democracia implica en su acepción etimológica gobierno del pueblo, pueblo incluye tanto a las minorías como a las mayorías, incluye a todos, por ello el gobierno debe ser entre todos los ciudadanos. El sistema por sí solo no consigue sus metas, es con el trabajo diario que lograremos ver en su esplendor los beneficios de la democracia.
Por último me referiré a mi rol como ciudadano, y así no puedo dejar de ver que nuestra democracia ha tenido, en estos últimos treinta años, fuertes escollos que salvar para lograr la consolidación actual. Ha sufrido intentos de golpes militares, fuertes vaivenes económicos y actos de corrupción que minan el sistema; sin mencionar que aún existen deudas sin cumplir, como eliminar la violencia, la inseguridad, la desigualdad social y el desempleo; que continúan siendo una dolorosa realidad de nuestra sociedad. También las inestabilidades económicas y la falta de seguridad jurídica son lamentablemente una característica constante que impide nuestro desarrollo.
Para solucionar estos problemas es preciso aceptar su existencia, dimensionarlos, responsabilizarnos por ellos. Debemos sincerarnos con la realidad que nos toca como ciudadanos, y ser conscientes del compromiso que debemos asumir para la solución de dichos problemas, y así lograr el avance de la sociedad. De ello trata la democracia, en palabras del presidente norteamericano Lincoln es "’el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.
Hoy quisiera, recordar al gran maestro y prócer sanjuanino Domingo Faustino Sarmiento, quien valorara la educación como la mejor herramienta, y acuñara la máxima "’Educar al soberano”. Me tomo la libertad de interpretar al gran prócer. Hoy en nuestro país sigue siendo la educación la mejor herramienta y sin lugar a dudas, Educar al Soberano hoy en día es Educar al Ciudadano, ya que con ciudadanos educados y comprometidos, estos treinta años de democracia se prologarán de manera indefinida y lograrán el máximo bienestar.
(*) Diputado Provincial. Presidente de Actuar.
