Los argentinos gozamos de las garantías constitucionales de la libre expresión de las ideas, y el periodismo independiente defiende la legitimidad del protagonismo que tiene en una democracia, sin más limitaciones de las que dicta la conciencia y la ética de la comunicación. La responsabilidad del comunicador, también está a salvo según la jurisprudencia que desliga la real malicia de la cruda realidad que pueda ofrecer una nota y el impacto sobre quienes puedan sentirse perjudicados.
Este equilibrio de informar, opinar y a la vez ser cauteloso con lo que se difunde, si hay terceros involucrados, es un ejercicio que hacemos permanentemente para sostener una primicia sin herir susceptibilidades ni entrar en lo grotesco ni en especulaciones que finalmente ponen en juicio la veracidad informativa y la moral de quien la emite. Este último perfil lo expresa el llamado ‘periodismo chimentero’ del espectáculo y la farándula que últimamente también incursiona en política con golpes de efecto condenables.
Hay numerosos hechos, reconocidos por los propios conductores de estos desaciertos de los que han debido pedir disculpas, pero a veces el daño es irreparable ante la opinión pública y más del afectado. El último de estos despropósitos alcanzaron a Fernanda Herrera, la letrada que saltó a la fama por presentarse como la defensora de José López, el ex secretario de Obras públicas del gobierno kirchnerista e involucrado en actos de corrupción. La llamada ‘abogada hot’, por haber sido modelo y cantante en programas musicales, fue llevada finalmente al Bailando 2016 de Canal 13, y a menos de 24 horas de su presentación, renunció al ciclo.
Bastó esta actuación para que los chimenteros se volcaran de lleno a escarbar impiadosamente la vida privada de la abogada, sacando a luz intimidades de vieja data que envuelven a su familia y acusando al padre de Herrera, que tiene 90 años, de ser culpable por un ataque con ácido que la mantuvo recluida en su casa hasta casi los 22 años a fin de curarse de las quemaduras por un presunto ajuste de cuentas de un narco hacia su padre. Esto, más allá de ventilar todo lo que puede menoscabar a una persona mediante el lado oscuro de su existencia, si fuera verdad, porque la abogada señaló que se trató de una explosión de gas, cuando tenía 14 años.
La intimidad también es un derecho, tan valioso o más que el de la libertad de prensa.
