– ¿Cómo se metió el hockey en tu vida?
– Uf, hace mucho, mucho. Nací a dos cuadras de Olimpia. En Entre Ríos y Belgrano. Me iba caminando al club desde los 5 años. Con amigos. A patinar. Me acuerdo que nos enseñó el señor Cabello. Y después hicimos todas las inferiores en el club. Ahí estuve hasta los 16 años más o menos. Era compañero de Daniel Cocinero, Sergio Estrada, Fredy Luz, todo ese grupo lindo que había en Olimpia.
– Hasta que debutaste en primera…
– A los 17 años, en un Campeonato Argentino en Córdoba, me habló Don Luis Toledo para llevarme a Concepción y acepté. Ya estaba en el plantel de primera división y ahí en Concepción me encontré con otro grupo excepcional de jugadores, como Carlos Coria, Mario Agüero, los hermanos Correa. Y después, en el "78, Carlos Coria me preguntó si quería irme a jugar a Italia y le contesté ¿Cuándo hay que irse? (risas)
– ¿Y caíste en Italia?
– Sí, en el Forte di Marmi. Me fui feliz pero en mi familia no estaban muy conformes porque me exigían que tenía que estudiar. Estuve un tiempo, volví, terminé el secundario y partí de nuevo a Italia, al Lodi. Después volví a la Argentina, a Buenos Aires, y me recibí de profesor de Educación Física. También trabajé en el Congreso de la Nación, en la comisión de Deportes. Más tarde, en el "88, con un lío en el país volví a Italia, esta vez en el Vercelli, donde estuve hasta el "95.
– ¿Y cuando empezó tu trabajo como DT?
– Cuando volví a San Juan, Antonio Gómez me preguntó si quería dirigir un grupo de infantiles porque se iban a un Argentino. Estaban Gonzalo Gómez, Juan Soria, Reinaldo García, Carlos Nicolía. Y con ese grupito salimos campeones. En el "98, en el negocio que teníamos cerca del club (era un lavadero) me buscó Don Justo Sarmiento y me llevó a dirigir en Concepción. Y ahí ganamos la Liga Nacional del "98, justo en la final contra Olimpia. Y después ganamos unos Sudamericanos. Fue una época brillante. Incluyendo ese período de oro del 2006 al 2010 en el que Concepción ganó todo.
– ¿Y tu familia?
– Siempre me bancaron en todo, especialmente en lo relacionado al hockey. Mi esposa, Mónica, que es arquitecta, y mi hijo Leopoldo, que nació en Vercelli (Italia) y que ya tiene 21 años y estudia Agronomía.
– ¿Seguís siendo el tipo obsesivo de siempre?
– La experiencia te va calmando en muchas cosas. Uno piensa un poquito más. Tiene que ponerse a punto en cada competencia. Los resultados llegan de esa manera.
– Y ahora DT de la Selección de Brasil. Contame…
Como quedé al margen acá por las diferencias dirigenciales que habían, Junior (el presidente de la Fed. Brasileña) me llevó para que los dirigiera en Angola. Y ahí nos fue muy bien. Por eso me llevaron con la Sub-20 a Colombia. Y aún sigo firme en la de mayores. La semana que viene nos juntamos en Francia para encarar el Mundial.
– ¿Y están bien?
– No vamos a contar con Didí y Cacau, los dos mejores jugadores, pero el resto es un grupo entusiasta. Nuestro objetivo es mantenernos en la Serie A. Tenemos que ser realistas.
