Centenares de jóvenes occidentales están dejando sus países convencidos de que la "guerra santa” iniciada por los jihadistas para crear un Estado Islámico (EI), un califato donde se cumplan los principios del fundamentalismo extremo y expandirlo por el mundo.Los jihadistas surgidos de reclutamientos europeos, en particular, suelen ser jóvenes de entre 18 y 30 años, con futuro incierto y muy activos en las redes sociales.
Son aspirantes que se contactan por Internet con los "diseminadores”, líderes espirituales que les inculcan el extremismo y les facilitan el viaje a la zona de guerra, según fuentes de inteligencia. Una vez que llegan a Siria, inmediatamente inician un riguroso entrenamiento militar, ideológico y religioso, lo que aumenta el riesgo potencial del nuevo combatiente, tanto en las filas del EI como por la violencia que puedan generar si resuelven continuar la redención en sus lugares de origen. Precisamente el fundamentalismo triunfa entre jóvenes europeos que se sienten marginados, sin objetivos en la vida, están desempleados y temen un futuro peor. A veces ni siquiera tiene que ver la religión, son conversos y les están ofreciendo creer en algo y morir por Alá. De allí que las autoridades europeas y estadounidenses asuman el gran desafío de descubrir las redes de difusión y reclutamiento y también el de localizar a los que regresan.
Francia lleva la delantera en la exportación de extremistas debido a que es el país europeo con la mayor comunidad musulmana, incluso con barrios islamizados en las afueras de París, Marsella y Lille, donde se sospecha que operan las redes de reclutamiento. Por su parte Scotland Yard tiene identificados a por lo menos 450 ciudadanos británicos, que salieron de los suburbios de la capital, Birmingham y Manchester para combatir con los jihadistas. En lo que va del año arrestó a 69 personas por delitos vinculados a la actividad de EI, el triple que en 2013, y cerró cerca de 800 páginas de Facebook y cuentas de Twitter que servían de comunicación permanente. En total, se estima que alrededor de 1900 son los jihadistas europeos que están en Siria e Irak.
Es resultado de muchos errores políticos cometidos por Occidente y para enfrentar a esta insurgencia global no alcanza la clásica la lucha antiterrorista sino que es necesario dar una batalla en el campo de las ideas.
