Nacido por necesidad en plena crisis del 2001, La Faldeñita no desapareció como muchos otros grupos de trabajo y sigue creciendo. Está integrado por mujeres, que levantaron un salón ubicado a pocos metros de la pintoresca capilla de Santa Rita, que tiene forma de caracol, y es en esa localidad de La Falda donde finaliza el recorrido de La Ruta del Sabor jachallero. Las mujeres de La Faldeñita ofrecen empanadas que elaboran de a 800 cada vez que viene un fin de semana largo ($20), dulce de membrillo, alcayota, tomate y ciruela (desde los $13), también bollitos de anís, tortitas jachalleras, tabletas y semitas (desde los $12). Pero además, en La Faldeñita hacen bombones de membrillo ($0,50) y de chocolate con coco ($0,75), entre otros productos totalmente artesanales. A los contingentes de turistas, además de degustaciones, les ofrecen mate cocido con sopaipillas, que la gente sopla para enfriarlos mientras mira el escudo del cerro, inundada por la paz pueblerina del lugar.
