La rotura de un dique de cola en Hungría y el consecuente vertido tóxico -un barro rojo con componentes corrosivos- a las comunidades cercanas que dejó 7 muertos y otros tantos desaparecidos, además de un daño medioambiental prácticamente irreparable, puso en el tapete las medidas de seguridad que tienen este tipo de depósitos de residuos o colas. Si bien en este caso, este dique no tenía una vinculación directa con la actividad minera, su construcción y modelo es similar al que se utiliza en alta montaña con la minería metalífera para la acumulación de los desechos. A consecuencia de esto, es que dentro del foro se contempló que disertara un especialista en el tema: Roberto Sarudiansky, quien es un reconocido profesional que se desempeña en el ámbito académico en la Universidad de San Martín, de la provincia de Buenos Aires y que desde hace ya varios años puso sus ojos en esta temática.
De acuerdo a lo que explicó el profesional en su exposición, el mayor problema con lo que se encuentran los diques de cola en el país es la falta de legislación específica que le ponga parámetros a la construcción de estas presas. "Son una pieza clave al momento de definir los aspectos de cualquier explotación. Los diques representan desde el inicio de la explotación, el lugar donde se van a alojar todos los desechos químico-tóxicos de un yacimiento. Y no sólo eso, porque el día que la mina cierre su ciclo, es decir termine con su extracción, esos diques se deberán cerrar y el Estado los deberá monitorear de ahí en más", precisó Sarudiansky.
De los proyectos en etapa de producción en la provincia -Veladero y Gulacamayo-, ninguno tiene un dique de cola, cosa que sí dispondrá el proyecto binacional Pascua-Lama. Hasta el momento, es poco lo que profesionales locales han sabido explicar en cuanto a los alcances, riesgos y problemas que puede traer tener un depósito de tóxicos a casi 5.000 metros de altura, con el aditamento que el emplazamiento es en una zona sísmica.
Sarudiansky, quien ya trabaja para un inventario de diques de cola y pasivos ambientales en el país, recalcó que "es poco y nada lo que se sabe hasta el momento en cuanto a ellos, en referencia a su ubicación y estado". En este punto, el catedrático plantea la necesidad que el Estado tome un rol protagónico entorno al control del "día después" de una explotación, en alusión al cierre de la mina
El otro tema que fue causante de consultas por parte de los asistentes a la exposición se centró en saber cuáles deberían ser las medidas que se tendrían que tomar para la construcción de estos diques en sitios sísmicos, como es el caso de San Juan. Según explicó Sarudiansky, "se debe hacer un estudio pormenorizado del lugar donde se va a emplazar el dique de cola, su estructura y los posibles daños que puede generar un sismo fuerte -en la pregunta le habían puesto como ejemplo la magnitud que tuvo el terremoto de Chile, en febrero último- porque los riesgos que se corren en terrenos potencialmente sísmicos son muy altos y un detalle librado al azar puede ser grave".
