Hace poco más de un mes, un robo, dañino, porque los delincuentes se llevaron un televisor, una garrafa y varias prendas de vestir de la familia, entre otras cosas. Dos semanas atrás, fue el ataque de un principio de neumonía a los dos hijos del matrimonio, un varón de 6 y una nena de 1 año, que obligó a dejar el humilde rancho de cañas con barro que hace 4 años habitan en el asentamiento Provivienda en Rawson (Putaendo y Balmaceda) para darles mayor protección en la casa de los abuelos del jefe de hogar. Y ayer a las 4.30 un incendio por un aparente cortocircuito que arrasó con una cama, platos, ollas, parte de una mesa y toda la ropa de los chicos que había en un ropero, además de destruir el rancho.
El siniestro fue atacado y controlado por los vecinos y bomberos de Rawson, pero dejó inhabitable ese monoambiente con divisiones de cortinas para separar la cocina-comedor del único dormitorio que había. Por eso la amargura del dueño de casa, el mecánico Víctor Sosa (36) que a diario la pelea con el cuidado de los chicos cuando su mujer parte a Jáchal a dar clases (Sosa dijo que es profesora de Economía), y también con la difícil supervivencia en ese lugar, en que todos tienen electricidad de una única conexión para la villa.
Al borde de las lágrimas, Sosa dijo ayer que necesitaba que le den una mano (se puede llamar al 154714504) porque ahora ya no tiene dónde vivir.
