Para avanzar en el proyecto de ampliación de la avenida Central, la gestión uñaquista ya tiene calculado el costo aproximado de la primera etapa de los trabajos, desde Circunvalación hasta Hipólito Yrigoyen: se trata de unos 250 millones de pesos. La intención es licitar los trabajos antes de fin de mes para empezar las obras entre enero y febrero de 2017, cuando hay menor circulación vehicular en la zona por el receso escolar. Además, está en estudio la posibilidad de incorporar carriles reversibles, un sistema inédito en la provincia, que consiste en habilitar el tráfico en sentido contrario al habitual para dar mayor fluidez al tránsito de acuerdo a las necesidades, según adelantó el secretario de Obras Públicas, Jorge Deiana.

El ensanche de la avenida José Ignacio de la Roza, el nombre oficial de la arteria, es una necesidad imperiosa debido al fuerte crecimiento poblacional que ha registrado Rivadavia en los últimos tiempo y a la falta de suficientes vías de comunicación con la Capital. Para solucionar esa falta, el Gobierno provincial le encargó a la Consultora Ruiz y Asociados la confección de un proyecto, que contempla en líneas generales las obras necesarias, pero las empresas que participen en el llamado pueden hacer cambios que, si son favorables y cuentan con la aprobación de los técnicos, les darán mayor puntaje a la hora de definir la propuesta ganadora.

Entre los ítems que serán tenidos en cuenta está la posibilidad de incorporar por primera vez en San Juan carriles reversibles, que se aplican a vías de alta densidad de tráfico, como esta avenida. Se trata de vías que, de forma puntual y a ciertas horas del día, pueden invertir el sentido de circulación para facilitar el acceso o la salida en este caso desde Rivadavia. Están regulados por semáforos de carril, con una flecha verde que indican que están abiertos a un sentido de marcha o una cruz roja que alerta de lo contrario. Al usarlos es imprescindible limitar la velocidad para evitar accidentes.

La decisión oficial, según dio a conocer Deiana, es licitar los trabajos de la Central en dos etapas. La primera, de unos 2.000 metros, desde Circunvalación a Hipólito Yrigoyen, y la segunda, desde esta última hasta Rastreador Calívar, de 1.646 metros de extensión, en una fecha a confirmar y que dependerá de la marcha de la fase inicial.

Un dato no menor es que la primera parte de los trabajos demandará no menos de 150 trabajadores, según los cálculos que hacen en Obras Públicas, porque se trata de una tarea compleja que incluye, por ejemplo, el entubado del canal que corre paralelo a la avenida, la renovación de las conexiones de agua, cloacas y gas que hay en la zona, el tendido eléctrico tanto del alumbrado público como del domiciliario, la telefonía y la televisión por cable. Además hace falta coordinar los trabajos con dos municipios porque la arteria corre por las jurisdicciones de Capital y Rivadavia.

La nueva avenida tendrá dos manos, de 3 carriles cada una, que totalizarán un ancho de zona de circulación vehicular de 22,5 metros, frente a los 11 metros en promedio con que la arteria cuenta hasta ahora. Y la posibilidad de que al menos un carril sea reversible, de acuerdo a las demandas que surjan.

Otra cuestión que hará falta llevar adelante para posibilitar las obras será la expropiación de terrenos. Como mínimo, aunque podrán haber nuevos sectores de acuerdo a las propuestas que formulen las empresas participantes en la licitación, la intención es expropiar un sector del parquizado de la ex Bodega Cinzano, comprendido entre el establecimiento, la Central y las calles Nuche y Esteban Echeverría. Es para abrir una nueva arteria desde Echeverría hasta la calle que circula en las inmediaciones del barrio privado Casagrande. Otro sector que será declarado de utilidad pública es la parte noreste de la llamada Esquina Colorada.

Otra particularidad de la futura avenida será que el canal, que actualmente corre por el costado Sur, será entubado en un caño de 1 metro de diámetro, que será soterrado y correrá debajo de un cantero central.