La ilusión era la misma. La idéntica postal que hace casi un año. Familias enteras y grupos de amigos reunidos esperando por la gran final de la Copa América entre Argentina y Chile, esperando cortar una larga sequía sin títulos. Pero el resultado otra vez fue el mismo: sufrimiento, derrota y amargura. Un silencio estremecedor y otra vez el sueño roto. Las lágrimas de los más jóvenes, que añoraban por saber qué se siente salir campeón con la Selección nacional. La tristeza de los más grandes, que en la previa, recordaban aquellas viejas épocas, cuando Argentina llegaba a lo alto gracias a leyendas como Maradona o Batistuta, por citar algunos. Lo cierto es que una multitud se reunió ayer en Plaza 25 de Mayo, donde DIARIO DE CUYO montó una pantalla gigante para que el público viviera la final con todo el colorido. Y claro, como para premiar a los asistentes, se sortearon camisetas oficiales, pelotas y como broche de oro, una moto Brava de "Moto Lucero".
El punto de concentración fue en la esquina de Central y General Acha, allí comenzaron a llegar desde muy temprano los fanáticos, que con camisetas o envueltos en banderas albicelestes, madrugaron para encontrar una buena ubicación. Los cánticos comenzaron con el clásico "Vamos, vamos, Argentina…" al ritmo de un grupo de chicos que llegó con bombos y redoblantes como para aportarle el colorido de cancha. Pero cuando comenzó el partido, ahí sí, silencio y el "Uh…" en cada remate que pasó cerca de los arcos. El sufrimiento fue creciendo con el correr de los minutos.
Por suerte en el entretiempo llegaron nuevamente los sorteos que fueron una buena alternativa para distraer a los hinchas. Otra vez camisetas y pelotas hasta que llegó el turno de la moto. El conductor, Gustavo Toledano, dio a conocer el número ganador: 3.870. Y fue Agustina Solar la afortunada que partió a Pocito a bordo de la Brava 110cc blanca.
Rápidamente otra vez la concentración en lo que pasaba en el partido. Nuevamente el sufrimiento y el silencio que copó el centro sanjuanino. Y de vez en cuando, otra vez los cánticos. Pero nuevamente el silencio, que se extendió en el tiempo de alargue y en los penales. Ahí sí, los rezos se multiplicaron, otros prefirieron no ver los remates. Con las chances erradas de Higuaín y luego de Banega, la ilusión de todos comenzaba a desvanecerse, pero la esperanza igual estaba. Hasta que Alexis Sánchez terminó de liquidar la chance de campeonato. La fiesta que todos esperaban, otra vez no se dio, igual que hace un año. La desconcentración en los alrededores de la pantalla gigante (que se instaló en conjunto con Telesol) fue pacífica y se dio rápida. Dicen que el fútbol da revancha y con esa esperanza se marchó la multitud.
