La FIFA advirtió ayer a políticos franceses que eviten interferir en el funcionamiento del fútbol, mientras se sucedían reuniones de alto nivel en París por la traumática salida de "Les Bleus" de la Copa del Mundo.
"Hablé con la oficina de la ministra de Deportes y les dije que sean muy cuidadosos", dijo el secretario general de la FIFA, Jerome Valcke.
"Existe una autonomía del movimiento deportivo y no puede haber interferencia política en lo que suceda", agregó. La campaña en Sudáfrica de los subcampeones difícilmente podría haber sido peor: Los jugadores se sublevaron por la expulsión del equipo de Nicolas Anelka por insultar al entrenador y Francia terminó última en su grupo tras sólo un empate y dos derrotas.
Tal es la angustia nacional que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, instó a una reorganización del fútbol y se reunió con uno de los líderes del equipo, Thierry Henry.
La ministra de Deportes, Roselyne Bachelot, ha acusado a "inmaduros líderes de pandilla" en el campo y dijo que la renuncia del presidente de la Federación Francesa de Fútbol, Jean-Pierre Escalettes, es "inevitable". "Definitivamente veremos lo que está haciendo Francia", señaló Valcke, en una conferencia de prensa en las oficinas centrales de la Copa del Mundo en el estadio Soccer City de Johannesburgo.
"En pocas palabras, se supone que nadie puede pedir a alguien que renuncie. La persona es elegida. Si tiene la sensación de que ha fallado en lo que ha hecho, entonces puede renunciar. Y luego se tendrán que organizar elecciones", explicó.
