El aumento progresivo en los precios de los combustibles líquidos provoca inmediatamente un crecimiento en las conversiones de vehículos nafteros a gas, sin embargo en el primer trimestre del año en San Juan se resintió esa demanda, a causa de las fuertes subas que sufrieron los equipos, según explicaron proveedores de los talleres de conversión que operan en la provincia.
Entre enero y marzo de este año el valor subió entre un 35 a un 40 por ciento, por lo que actualmente un equipo de quinta generación cuesta hasta 13.000 pesos. En el mayorista Segas -proveedor del 56% de los talleres autorizados en San Juan- calculan una caída del 50% en instalaciones en los primeros tres meses del año, aunque advierten que en lo que va de abril se ha reanimado la demanda. ‘’En enero y febrero hay un parate normal, pero marzo es cuando comienza fuerte por el inicio de las clases y el movimiento del segundo auto de la casa. Ahí se nota la necesidad de buscar el ahorro. Pero este año marzo fue anómalo en el mercado del GNC, porque subió la nafta, comenzó el movimiento de trabajo normal y no hubo un repunte, al contrario cayeron las conversiones respecto al año pasado’’, explicó Daniel Ruiz, uno de los propietarios junto a Miguel Rizzo, de Segas. Agregó que ‘’lo que detectamos a través del taller propio, además que somos mayoristas, es que la gente no tenía recursos, las tarjetas estaban completas y no tenían capacidad de crédito para afrontar el costo del equipo. La necesidad estaba, pero no había recursos para instalarlo’’.
Hoy por hoy, el equipo más económico de tercera generación ronda los $8.000, un 30% más, cuando a fines de diciembre último costaba $6.200. El que más subió es el tubo chico de quinta generación (mayor tecnología para los 0 km a inyección); para un auto mediano que pasó de $7.500 a $10.500 (40%) mientras que uno con un tubo mediano pasó de $9.500 a $13.000. En Cervantes, el otro taller mayorista donde sólo trabajan con última generación dijeron que subieron ‘’unos $2.000 pesos en tres meses’’ y hoy cuestan entre $9.800 y $12.500 según el tamaño del tubo.
Repunte
Pero el parate con que arrancó el año comenzó a revertirse, y en Segas dicen que en lo que va de abril se registra una suba del 20 por ciento respecto a igual lapso del año pasado. En Cervantes también advierten mayor movimiento en este mes, dado que mientras que en marzo se colocaron un total de 61 equipos, en la primera mitad de abril van 41 equipos instalados, y al menos en el taller central están dando turnos para dentro de dos semanas cuando hasta el mes pasado podían otorgarlo cada dos días, explicó Sergio desde el taller de la empresa.
Lo que explica siempre la demanda es la gran diferencia entre el costo de la nafta y el del GNC que se nota mucho en la billetera: un litro de nafta súper cuesta unos $12 mientras que el metro cúbico del gas es de $3,90.
Teniendo en cuenta esa brecha, se calcula que al cabo de andar 12.000 kilómetros (un año, andando unos 1.000 kilómetros por mes) se habrá recuperado la inversión inicial del equipo de GNC y a partir de allí, será todo ahorro. En el segundo año las diferencias serán abismales: un automovilista que gaste $1.500 por mes en nafta, gastará $487 en gas, es decir, un ahorro de $1.013. Entre las limitaciones más marcadas del GNC hay que mencionar la autonomía limitada y el espacio que ocupa el cilindro; ya que si se lo coloca en el baúl se pierde bastante capacidad de carga.
