Lejos, la mejor postal del campeonato en esta parte de la temporada en las tribunas del Hilario Sánchez. Es que con 16.000 personas, el estadio Verdinegro dejó ver que la ilusión del regreso a Primera División se va agigantando partido tras partido. La serie perfecta de tres jugados y tres ganados, pusieron el termómetro a full en Concepción y desde temprano, el movimiento fue grande en el Pueblo Viejo. Las dos cabeceras repletas y un gran marco en la Platea Este más unos pocos claros en la Oeste, dejaron ver la respuesta total del mundo verdingro para con un equipo que crece fecha a fecha.
Desde el calentamiento previo de los dos equipos, el aliento empezó a hacerse sentir en Concepción. Una ovación para el equipo después de ese momento, anticipó gargantas rojas para el resto de la noche del domingo.
Ni hablar del tremendo comienzo porque a los 10′ cuando San Martín ya ganaba, se soltó el descontrol en los cuatro costados de la cancha con el himno de la esperanza: "Vamos a volver, a volver, a volver, vamos a volver". Retumbó primero casi con timidez pero cuando Becerra hizo el segundo de tiro libre, ya fue un coro.
Ni siquiera el cierre del primer tiempo con Unión manejando la pelota sirvió para enfriar un estadio a corazón caliente como el del Pueblo Viejo. Porque lo mejor estaba por venir y fue la fiesta del segundo tiempo. A los 10′, otra vez la gente se quedó sin aire gritando un golazo de Penco. Estalló Concepción por la importancia, por la factura y por su significado. Era partido terminado y el resto, yapa para darse el gusto de gastar al Tomba, Sportivo e Independiente Rivadavia. Y, claro, la frutillita del postre para el pueblo verdinegro se la dio Pocrnijc atajándole el penal a Guerra, ese que no quiso venir a San Martín. Mejor imposible, también afuera del campo de juego.
