Quedaron atrás los tiempos donde los grandes circos llevaban animales salvajes domesticados que provocaban una enorme sensación en el público por sus espectáculos de destreza. La típica imagen del domador y el león prácticamente no existe en la actualidad. Sin embargo, la tradición y magia que tiene la actividad circense, con su ciudad ambulante se muda de pueblo en pueblo por el país, no se ha perdido con los años.

Tal es el caso del Circo Taconhy, que llegó hace unas semanas y ofrece dos funciones por día que divierte a grandes y chicos, como una opción totalmente recomendable para la familia en estas vacaciones.

Marcado por una herencia transmitida a través de cinco generaciones de la familia Taconhy, este circo surge por fines de la década del 40 y justamente, nació en San Juan, por el gran payaso Don Salvador Taconhy, que junto a los otros payasos Taco y Taquito, llenó toda una época de alegría en la memoria de muchos chicos.

Hoy, con más de 60 años de trayectoria, el nieto de Don Taconhy, Darío, es quien está a cargo de la empresa familiar dedicada al entretenimiento, junto a sus hijos Antonio, Luciano y Cristian.

‘Mi abuelo fue muy conocido en la provincia, con el trío Taco, Taquito y Taconhy, realizaban las famosas y paquetas veladas de payasos en el antiguo cine Estornell en los años "40. Después del terremoto del ’44, decidieron crear el circo que hasta ahora lleva el nombre. Fueron muchas décadas de actividad, donde circulaba por la ciudad, por Caucete y Jáchal’, cuenta en forma amena, Darío Taconhy. ‘Antes el circo llevaba una tienda donde se trabajaba con faroles a gas, se usaban caballos para arriar los carros, todo era muy artesanal. Y lo más importante, es que tenía obras de teatro. Habían representaciones de Juan Moreira y Cirilo entre otros, pero el show central, la atracción principal, era el Payaso Taconhy, mi abuelo era un apasionado y entregó su corazón por el circo’, dijo su nieto.

Hace unos 20 años que el Circo Taconhy circula por el país, por Brasil y Chile, pero su casa es y siempre será San Juan.

Sin embargo, el circo ofrece otro espectáculo muy diferente a lo que inicialmente armó desde los años 40. Hoy, la tecnología y la destreza corporal son las vedettes de la función.

‘Actualmente no se pueden tener animales, pero el circo se mantiene a base de prestigio, un buen espectáculo para la familia y que circule el comentario boca a boca. Circo Taconhy es sinónimo de buen espectáculo, hacemos destreza corporal basado en acrobacias al estilo de Cirque du Soleil, pero la esencia es la misma’, cuenta el gerente.

Por su carpa, nada menos que Carlitos Balá permaneció a lo largo de diez años haciendo su show infantil cuando estaba alejado de la pantalla de televisión. Incluso, tenían como figura central a Quico y La Chilindrina, personajes entrañables de la vecindad del Chavo del 8, hace unos años atrás.

Todos los años, el circo se instala en el predio del Híper Libertad y en esta temporada (con dos funciones, a las 20 y 22), en la cual lleva desde el 20 de enero que inauguró, un show de dos horas de duración que mantiene tanto a chicos como adultos fascinados por las pruebas de malabarismo y equilibrismo que practican los integrantes del elenco artístico que llega a un total de 30.

El número que mayor intensidad tiene es el Péndulo de la muerte, donde el joven Cristian Taconhy de 20 años de edad, se para arriba de una enorme estructura de metal y desafía los límites de la gravedad. Además, se encuentra el mago Mister StevenKu, más los payasos y pesistas que sostienen el espectáculo a un ritmo frenético y sin descanso entre rutina y rutina.

‘Los circos de todo el mundo se fueron adaptándose a la acrobacia corporal para poder sobrevivir ante el entretenimiento electrónico. Hay que pelearla siempre, pero el circo no dejará nunca de ser un espectáculo sano para la familia con buenos valores’, comentó Taconhy.