Hay resultados que te permiten soñar. Ver el juego desplegado por San Martín en la gran victoria sobre Defensa y Justicia (por 2-0) es uno de esos ‘click’ que debe tener todo plantel para enderezar el rumbo y encarar la parte final del torneo (le quedan 7 fechas) con la misma convicción y firmeza con la que empezó esta temporada, donde retornar a Primera era el objetivo. Se puede, con un plantel con mucha fuerza de voluntad, que entre semana sufrió la separación de ocho compañeros, que quedó reducido, pero que se agrandó cuando la balanza se inclinaba para el lado oscuro, porque vio luz, encaró y resucitó.
En una semana, en la que perdió en San Juan con Tiro Federal y ganó en Buenos Aires a Defensa, mucho cambió. Porque se volvió al sistema del 4-4-2 que mejor le sienta al equipo, porque no hubo puestos inventados (como el de Torresi de enganche -ante Tiro- cuando antes había declarado que no se sentía cómodo para cumplir esa función, o Rojas como volante por derecha), porque se mantuvo el cero en el arco, porque jugó a ras del piso, porque aprovechó todo el ancho de la cancha, porque todos tuvieron una notable actuación, pero principalmente porque éste San Martín, no fue egoísta, no abusó de la capacidad individual y volvió a ser ‘un equipo’, en el que todos tiran para el mismo lado.
Pero, ¿tanto puede cambiar de un juego para otro? Por supuesto, por todo lo enumerado y porque no tuvo la presión del hincha que le carcome la cabeza y lo exige al máximo. La figura del sábado, Mariano Torresi, hizo hincapié en la desesperación a la hora de responder: "Contra Tiro tuvimos situaciones y metimos pero quedamos mal parados por ir a buscar el resultado. Ahora no nos desesperamos porque ellos eran locales y tenían que salir a buscar el gol, al desesperarse dejaron huecos y lo aprovechamos. Es cuestión de estar bien ordenados".
Esa, la palabra ‘orden’ fue la que más sonó a la salida del vestuario Verdinegro en Florencia Varela. Ese orden que perdió con Pablo Marini, que no lo tuvo con Oscar Craviotto, y que parece haberlo encontrado con Rodolfo Rodríguez. Aunque de nada sirve tamaño rendimiento, si el domingo no se le gana a All Boys en el Hilario Sánchez.
San Martín se fue feliz y eso se palpó en el plantel, cuerpo técnico y dirigentes. Las victorias son una inyección anímica, un cable a tierra. Hoy el Verdinegro está a ocho puntos de meterse en una Promoción por el ascenso y las tres patas de esta estructura todavía creen en poder llegar a la meta. "Los números dan y lo voy a seguir diciendo hasta que matemáticamente no tengamos más posibilidades, quedan 21 puntos en juego y queremos poner a San Martín donde se merece", tiró Torresi, en un pensamiento que es general.
Atrás quedaron las pálidas y la desazón de un plantel que se recortó por falta de resultados. El mismo que llegó lejos de casa, a Baires, donde parece que la herida cicatrizó.
