San Juan, 21 de abril.- La vereda de las salas velatorias del Municipio de la Capital están llenas de letreros en honor al “Furia” tal como lo conocían sus amigos a Ezequiel Lucas Flores Oviedo, el joven asesinado de 35 puñaladas en el barrio República del Líbano, en Rawson.

“Bohemio, músico, amiguero y skater”, con esas palabras decenas de amigos que pasaron a darle el último adiós definen al chico que apareció muerto el domingo por la noche.

Nadie sabe qué motivó a los asesinos. “Era un pibe bueno, no tenía problemas con nadie. Estaba todo el tiempo en la calle, con su guitarra o andando en skate en la Plaza Laprida”, contó su único hermano quien todavía no entiende que pasó.

Entre sus íntimos lo único que se sabe es que estuvo con un grupo de amigos hasta la madrugada del sábado y abandonó el lugar sin saludar ni dar detalles de su destino. Horas más tarde fue encontrado sin vida.

Sin enfrentamientos de relevancia ni relaciones amorosas conflictivas el móvil del asesinato es una incógnita para la familia, los amigos y la policía, que si bien ya detuvo a seis personas, sigue sin desandar el trasfondo del violento crimen.