Señor director: 

En la zona de Pozo de los Algarrobos, a principios del siglo XX, se encontraron restos humanos de un hombre. Presentaba un uniforme raído, muy antiguo. No se pudo constatar el origen al estar muy destruidas. Se supone que era de un policía o soldado, ya que a su costado encontraron un sable y parte de la gorra (visera). 

En el lugar del hallazgo (calle Caseros entre Paso de Los Andes y Oviedo), se le construyó a modo de capilla una habitación de adobe con puerta, que se le llamaba "La casucha del Miliquito”. 

Adentro de esa habitación, se encontraban en una urna, los restos óseos y ropas que lo acompañaban. Allí asistían visitantes de todos los puntos de la provincia, que lo consideraban , un ser milagroso. Le pedían favores y éste los cumplía. Le llevaban velas, dinero, flores, prendas de vestir, calzado, lo que la imaginación creaba a raíz del favor que solicitaban. 

Con el terremoto de 1977, se cayó la capilla. En cierta forma la leyenda fue decayendo hasta casi desaparecer. Pero el escritor lugareño, Camilo Agüero, no olvida a "El Miliquito+ de su infancia, que solía visitar a menudo, principalmente a la salida del colegio, ya que donde estaba la casucha, era paso obligado para regresar a su casa. 

"Cada vez que pasaba por ahí, levantaba la tapa de la urna y veía la gorra y los huesitos+, comentaba siempre Camilo. Un día decide volver al lugar e investigar. Como él conoce de mi gusto por la historia local, me invita a que lo acompañe junto con Víctor Becerra, coordinador de Cultura, del departamento, sumándose al grupo mi hija Mariana Narváez, para tomar las fotos. 

Llegamos a esa zona el jueves 3 de noviembre del 2016. En el lugar, junto al costado de la calle Caseros, encontramos una peña, que se supone fue erigida al caer la capilla, no se sabe. 

Camilo no se quedó con eso. Se internó entre los arbustos de donde apareció a las 18:30 horas. Estaba emocionado con la urna entre sus manos. Tomándola con la delicadeza de quien porta a un recién nacido, gritó: "Miriam…Miriam… encontré al miliquito”. 

Con Víctor y Mariana quedamos atónitos ante lo que veíamos. La emoción del hallazgo nos embriagó. Camilo nos contó viejas anécdotas, mientras Mariana tomaba las fotografías que quedarán como testimonio de ese momento histórico de rescate del patrimonio cultural de Caucete. Entonces pensamos ¿Qué hacer con esos restos?, ¿Dónde dejarlos?. En el lugar, indudablemente no. Se terminaría por destruir totalmente la leyenda y sería privar a la comunidad caucetera y sanjuanina de toda esa pintoresca historia. Por lo que pensamos que el "Museo de Caucete”, era el lugar adecuado para exhibir las piezas encontradas, a lo que Víctor Becerra, como jefe del museo, accedió de buen agrado, por lo que "El Miliquito”, (restos óseos, candeleros antiguos, y la urna que los contenía), se exhibirán en el museo de Caucete muy pronto. 

Fue un tarde emocionante, que quisimos compartirla con los lectores. Aprovechamos la oportunidad para solicitar, por este medio, a las autoridades, que reconstruyan la casucha del miliquito. Creemos que se convertiría en un destino turístico dando vida a un distrito (Pozo de los Algarrobos). 

Esta zona y alrededores, se caracteriza por tener una abundante naturaleza conformada por árboles hermosos y exuberantes que invitan a disfrutar de su sombra. También del canto de los pájaros, del perfume de las plantas silvestres (pájaro bobo, chilquiya, chuscho, etc.). Y, como si fuera poco, el místico silencio campestre que nos hace imaginar que el tiempo se detiene. Todo se vuelve de colores pasteles, el cielo, las nubes, el cerro, en una conjugación, según el tiempo, si hace frío en tonalidades azules, celestes y violetas, y si hace calor, en tonos rojos, amarillo, naranjas. 

Las nubes parecen más blancas, puras, colgando de un cielo que parece estar al alcance de nuestras manos. Ese es nuestro Caucete. Magia, misterio y color. Mitos y leyendas. Un lugar para visitar. Gracias, Camilo Agüero por traer del pasado esta historia y compartirla con los sanjuaninos.