La taba se dio vuelta. San Juan y el resto de las provincias mineras parecían tener todo atado para rechazar en el Senado la ley Bonasso, que le pone fuertes restricciones a la actividad, pero un par de movidas hicieron que todo se derrumbara. Los puentes que se tendieron, tuvieron fallas. El propio César Gioja confesó que hubo senadores K que a priori no iban a estar en la sesión y que aparecieron para sufragar a favor. A eso se sumó dos peronistas disidentes que dieron vuelta su voto y tres senadores de provincias cordilleranas que pegaron el faltazo.
La votación, como ya se sabía, atravesó horizontalmente a todos los bloques y ha dejado secuelas, especialmente en el oficialismo. De un lado, la mayoría de los que provienen de provincias andinas con minería y fuerte desarrollo industrial -con algunas excepciones, claro-. Del otro, los que se sumaron al discurso de Bonasso, Pino Solanas y compañía, sin atender siempre la procedencia territorial.
César Gioja y una fuente cercana al gobernador José Luis Gioja coincidieron en que horas antes de la madrugada del jueves, los votos alcanzaban para ratificar el proyecto de Daniel Filmus, que ya había sido sancionado por el Senado por unanimidad y con el apoyo de las provincias mineras. Eso era equivalente al archivo del mix que el porteño terminó acordando después en Diputados con el antiminero Bonasso. Pero todo terminó al revés: un ajustado 35 a 33 en contra.
Cualquiera de los frentes de negociación, de tener éxito, hubiera rendido frutos. El senador Gioja no quiso dar nombres en ningún caso y mucho menos, de sus compañeros de bancada que aparecieron a último momento. Pero se sabe que son los kirchneristas Elena Corregido, José Pampuro y Roxana Latorre. En el grupo que promovía la iniciativa del Senado daban por descontado que no iban a estar, porque horas antes habían llegado de New York con Cristina Kirchner. Pero fuentes calificadas aseguraron que el presidente del bloque K, Miguel Angel Pichetto, los llamó para que fueran a la sesión y así terminó de torcer la balanza a favor del proyecto que venía de Diputados.
Sin la movida de Pichetto, la votación era 33 a 32 para la iniciativa del Senado. Entre los giojistas genera bronca e interrogantes. Es que, además de venir de una provincia andina como Río Negro, tanto él como Pampuro son del riñón kirchnerista y cuesta creer que en temas de tanto calibre político se muevan sin consultar a la Rosada (Ver página 8).
La inexistencia de una línea de acción común en el bloque K, llevó a buscar señales en otras fuerzas para asegurarse el número suficiente. Según las fuentes, hubo conversaciones "exitosas" con los peronistas disidentes Hilda "Chiche" Duhalde y Carlos Reutemann. Pero a la hora de la votación, el acuerdo se diluyó. Por las supuestas diferencias que había en ese bloque, sufragaron a favor de la polémica ley y se cayeron dos votos que hubieran dado vuelta el resultado.
El derrumbe de la estrategia se confirmó con tres ausencias: Carlos Menem, el kirchnerista Guillermo Jenefes y el radical Pablo Verani. Son de provincias con actividad minera y petrolera y según las fuentes, por esa condición habían prometido su voto, aunque no siempre la pertenencia geográfica fue garantía -léase Pichetto y la riojana Mazza, por ejemplo-.
Los tres votos se cayeron. Según las fuentes, Menem directamente no fue, Jenefes no tuvo tiempo de volver de un viaje al exterior y Verani, que defendió el proyecto del Senado en la fuente interna de la UCR, se fue del recinto antes de la votación.
