La Iglesia advirtió ayer que Argentina está ‘enferma‘ de una ‘violencia cada vez más feroz y despiadada‘ y afirmó que los delitos ‘no sólo aumentaron en cantidad, sino también en agresividad‘, a la vez que destacó que la corrupción, tanto pública como privada, es ‘un verdadero cáncer social‘ y causante de ‘injusticia y muerte‘.
En su 107 asamblea plenaria reunida desde el lunes en la localidad bonaerense de Pilar, la Conferencia Episcopal Argentina, presidida por José María Arancedo, sostuvo en su declaración titulada ‘Felices los que trabajan por la paz’, que la violencia ‘provoca lesiones graves y llega en muchos casos al homicidio‘ y marcó como ‘evidente‘ la incidencia de la droga en la escalada de inseguridad.
El documento de 11 puntos precisó conceptos de las muchas formas de violencia que padece la sociedad, pero también sobre la inseguridad, el aumento de los delitos, la incidencia del narcotráfico, el desvío de fondos de la corrupción, el proceder de la Justicia, el papel de los medios de comunicación, la necesidad de diálogo para buscar consensos y de formular un ‘compromiso por la verdad‘, al tiempo que solicitó a ‘todos‘ involucrarse ‘en primera persona‘. En materia de inseguridad, planteó que muchas personas ‘viven con miedo al entrar o salir de casa, o están intranquilos esperando el regreso de los hijos‘, por las conductas violentas y el ‘descontrol de los que delinquen, en quienes se percibe escasa y casi nula valoración de la vida‘. Al referirse a la corrupción como ‘un verdadero cáncer social‘, los obispos dijeron que ‘desviar dineros que deberían destinarse al bien del pueblo provoca ineficiencia en servicios elementales de salud, educación, transporte‘.
En tanto, La Cámpora reaccionó con duras críticas al documento de la Iglesia. Principalmente de dos de sus máximas figuras, José Ottavis y Eduardo ‘Wado’ de Pedro, quienes desacreditaron el texto episcopal.
