Inés Gonxha Bojaxhiu, conocida universalmente como Teresa de Calcuta, encarnó la imagen de la devoción y el compromiso con los más desfavorecidos convirtiéndola para muchos en una santa en vida, una condición que el Vaticano reconocerá hoy en un periodo récord.
En una ceremonia que se espera multitudinaria, el papa Francisco canonizará hoy en la Plaza San Pedro del Vaticano a la Madre Teresa de Calcuta, que se convertirá así en santa. La celebración que encabezará el Santo Padre se iniciará a las 10.30 de Roma (5.30 de Argentina).
Según previsiones, la canonización en el Vaticano será el acto más multitudinario del Jubileo de la Misericordia, con la asistencia de más de 100.000 personas y delegaciones de numerosos países.
Esta canonización de la Madre Teresa de Calcuta será la culminación de un proceso -a veces llamado ‘la máquina de hacer santos‘- que para otros casos ha sido largo y caro.
La Iglesia Católica confiere póstumamente la santidad a personas consideradas tan virtuosas durante su vida que ahora están con Dios y pueden interceder ante él para realizar milagros. Ese es el estatus de la monja reconocida por su trabajo en los barrios pobres de la ciudad india ahora llamada Kolkata.
Ganadora del premio Nobel de la Paz en 1979, la Madre Teresa de Calcuta nació en agosto de 1910, en Skopje, la actual Macedonia. La beata y futura santa llegó a India el 6 de enero de 1929 y el 24 de mayo de 1937 se convirtió en ‘esposa de Jesús para toda la eternidad‘. Desde ese momento empezaron a llamar Madre Teresa.
Fue en septiembre de 1946 cuando recibió la inspiración para fundar la congregación de las Misioneras de la Caridad. Murió el 5 de septiembre de 1997 en Calcuta, India, y fue beatificada por Juan Pablo II, el 19 de octubre de 2003.
Juan Pablo II, quien se reunía seguido con ella, rompió las reglas del Vaticano para otorgar una dispensa que permitió que dos años después de su muerte, en vez de los cinco usuales, comenzara el proceso para presentar su caso a la santidad.
El primer paso que exige el Vaticano, la beatificación, se permitió producto del milagro de la india Mónica Bersa. El primer milagro atribuido a la Madre Teresa involucra a Bersa, cuyo tumor de estómago habría desaparecido después de que ella y otros le rezaron a la monja en 1998, un año después de su muerte. Una comisión médica analiza los casos por si hay una explicación científica de la sanación.
Después de la beatificación, que para la Madre Teresa se hizo en el 2003, se necesita un segundo milagro para continuar el proceso hacia la santidad. Esta vez fue el brasileño Marcilio Andrino quien, según la Iglesia, se recuperó de improviso de una severa infección neurológica en el 2008 después de que su familia le rezó a la monja.
El sacerdote canadiense Brian Kolodiejchuk, postulante de la causa de la Madre Teresa, dijo que el costo del proceso fue bajo -de menos de 100.000 dólares- comparado a otras canonizaciones del pasado. Explicó que fue cubierto mayoritariamente por una única donación anónima y que no se utilizaron contribuciones destinadas a los pobres.
Desde hace algunos meses, por cuestiones de seguridad, Vía de la Conciliazione, la ancha avenida que llega a la Plaza de San Pedro, se ha cortado al tráfico y se han creado pasillos laterales para facilitar el paso de los peatones.
Para el acto se ha organizado además un plan de seguridad extraordinaria por lo que la zona de San Pedro será dividida en tres áreas de control con la presencia de cerca 3.000 agentes de las fuerzas de seguridad para concluir este proceso para llevar a los altares a quien ya en vida se bautizó como ‘la santa de las alcantarillas‘. La fundadora de las misioneras de la Caridad se convertirá en santa justo un día antes del 19 aniversario de su muerte un 5 de septiembre de 1997. Efe, Reuters y Télam
