Los grupos internacionales de defensa de los derechos humanos y los líderes de la oposición venezolana dicen que en los días siguientes a la elección, el gobierno de Maduro ha llevado a cabo un virtual golpe legislativo, y está suprimiendo la libertad de expresión y de reunión.
"La crisis electoral ha concentrado toda la atención nacional e internacional, pero aquí se han producido eventos que configuran un golpe de Estado”, me señaló la congresista María Corina Machado, refiriéndose a la represión que se desató luego de que el líder de la oposición Henrique Capriles cuestionó los resultados oficiales. Desde las elecciones, que según el oficialista Consejo Nacional Electoral fueron ganadas por Maduro por el 50,7 contra 49% de los votos, al menos 8 personas murieron y hubo cientos de arrestados.
De lo que no hay dudas es que se ha producido una suerte de intervención al Congreso desde que el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello -número 2 en la jerarquía del gobierno- quitó a todos los legisladores de la oposición su derecho a hablar mientras no acepten la victoria electoral de Maduro.
Dijo Cabello: "En esta Asamblea Nacional, mientras yo sea presidente, si no reconocen a Nicolás, si no reconocen la institucionalidad (del Estado) no tendrá derecho de palabra ningún diputado”. Acto seguido, Cabello le tomó examen a cada legislador que pidió la palabra, preguntándole si aceptaba la victoria de Maduro, y negándole el micrófono a quienes no respondieron positivamente. Según me comentó la congresista Machado: "Si esto no es una abolición del Parlamento, ¿qué cosa es?”.
Mientras tanto, Maduro prohibió públicamente una manifestación pacífica de la oposición para exigir un recuento de votos, diciendo que aplicaría "’mano dura” contra los manifestantes. Capriles suspendió la marcha, temiendo un baño de sangre. Lo que es tanto o más preocupante, Maduro exigió después de las elecciones que los canales televisivos independientes Venevisión y Televen se alinearan plenamente con el gobierno chavista.
Dijo Maduro en un discurso al país: "Llamo a Venevisión, a Televen, a todos los medios de comunicación…: ¡Defínan con quién están! Con la patria, con la paz, con el pueblo, o van a volver a estar con el fascismo?! Defínanse los medios de comunicación!”. La velada amenaza de Maduro a Venevisión y Televen, que a pesar de las presiones oficiales tratan de dar espacio informativo pluralista, podría terminar dejando a Venezuela sin ningún medio independiente.
Tal como lo hicieron el mexicano Enrique Peña Nieto y el colombiano Juan Manuel Santos después de ganar por márgenes mucho más holgados, Maduro debería invitar a críticos del gobierno a integrar su gabinete, y a construir puentes con la oposición para lograr la recuperación de la economía. Si Maduro tiene un dedo de frente, e instintos democráticos, eso debería hacer, entre otras cosas, para poder tomar las duras medidas económicas que tendrá que afrontar. Pero, hasta ahora, Maduro sólo demuestra una tendencia a imponer su voluntad por la fuerza.
