Para la Física, los aspectos cuánticos de la realidad permanecieron ocultos, hasta el siglo XX. Desde mediados del siglo XIX, la Mecánica de Newton y la Teoría Electromagnética de Maxwell, fueron demostradas experimentalmente, con enorme éxito, al punto que Lord Kelvin, respetado científico descubridor del Cero Absoluto dijo que "’la Física era un conjunto armonioso y acabado”. Ambas Teorías dieron empuje a la Revolución Industrial y contribuyeron a adelantos que facilitaron la vida de los seres humanos. Parecía que, en ese aspecto de la Ciencia, todo estaba dicho.
Sin embargo se sabía que había un par de hechos, en los que la aplicación de la Física, hasta donde se la conocía, no coincidía con la realidad. Para la Teoría Electromagnética, cuando interactuaba la Materia con una Radiación, la Energía emitida llegaba hasta el infinito. Un resultado ilógico que no coincidía con lo que se medía. Fue un físico alemán, llamado Max Karl Plank, quien en 1900, introdujo en las fórmulas matemáticas que se usaban para el cálculo, un artificio para dejar de obtener como resultado el infinito. Es un número pequeñísimo, al que llamó Constante de Plank. Dedujo entonces que la Energía que emitía (o absorbía), la Materia que interactuaba con una Radiación, era un proceso discontinuo y no continuo como se lo consideraba hasta entonces. A esas cantidades discretas y separadas de Energía, las llamó "’quantums”.
El error de la Física, era no tener en cuenta el tamaño del sistema. En los fenómenos atómicos, la escala se reduce hasta una realidad que hace a la esencia de la Materia, donde la Física clásica no es aplicable.
La hipótesis se confirmó experimentalmente y resultó imprescindible para estudiar los íntimos aspectos de la Materia y sus constituyentes esenciales ó partículas elementales (átomos, partículas subatómicas y nucleares).
A Plank se le otorgó el Premio Nobel de Física en 1918. Si bien es una Teoría basada en probabilidades, hasta ahora ha proporcionado predicciones experimentales exactas.
Einstein la consideraba incompleta, por su fuerte presencia de probabilidades o "’variables oscuras”. De allí que en 1927, en un Congreso de Física, refiriéndose a la teoría cuántica aplicada por Bohr a su modelo de átomo, expresara su célebre frase: "’Dios no juega a los dados” o sea, Dios no se basa en probabilidades, sino en certezas.
Con posterioridad a Plank, otros investigadores profundizaron sus conceptos y aportaron ideas que fortalecieron la teoría y permitieron cuantiosos avances tecnológicos. Se la aplicó a los procesos electrónicos (diseño de transistores y microprocesadores), a la física de nuevos materiales (semi y superconductores), a la física de altas energías (instrumentos de medicina como láseres y tomógrafos), a la Computación cuántica (hoy en pleno avance) y en Cosmología en el diseño del Universo temprano, entre otras. Pese a sus objeciones, Einstein aplicó estas ideas al explicar el Efecto fotoeléctrico y consideró a Plank, el creador de la Física Moderna. De hecho, Einstein con su Teoría Especial de la Relatividad, y Plank con la Teoría Cuántica, dieron por acabada la vigencia absoluta de la Física clásica o no cuántica.
Quizá Einstein no estaba desacertado en sus apreciaciones de que la Mecánica Cuántica (como también se la llama), estaba destinada a experimentar cambios profundos, como una vez le ocurrió a la Física clásica.
En la actualidad, Stephen Hawking con sus interpretaciones, intenta englobar la relatividad con la mecánica cuántica.
El argentino Juan Martín Maldacena, reciente Premio Konex de Brillante y Platino (disciplina Física y Astronomía), avanza en la Teoría de la Cuerdas, basada en el cruzamiento de la Física de las partículas y la Teoría de la Relatividad General o de la Gravedad de Einstein. La Conjetura de Maldacena, por la cual ha recibido numerosas distinciones internacionales, tiene profundas implicancias en el estudio de la gravedad cuántica, en las fronteras del espacio, de los agujeros negros y del fenómeno del Big Bang.
Maldacena sabe que para demostrar su Conjetura, necesitará de un Colisionador muchísimo más potente que el que ha permitido descubrir el Bosón de Higgs y que eso implicará mucho tiempo y esfuerzo.
Si se compara con los tiempos de Plank, debe confiar en lograr sus objetivos sin tanto dolor. Plank enviudó joven y quedó con cuatro niños pequeños. Tuvo que abandonar su Alemania natal por criticar a los nazis. En 1944, perdió un hijo en manos de la Gestapo acusado de estar implicado en la tentativa contra la vida de Hitler. Perdió su casa en Berlín por los bombardeos. Después de la guerra, volvió a Alemania y sus discípulos dicen que nunca se quejó de su suerte. Murió en 1947, con 90 años. Nada le impidió ser uno de los protagonistas de los principales cambios de paradigma científico del siglo XX. Como dato interesante, hoy en día, la aplicación de sus ideas, supone el 30% del PBI de EEUU. Pero más allá de todo eso, su vida, inspirada en la fortaleza, disciplina y esfuerzo, debe ser motivo de reflexión para las generaciones actuales.
(*) Licenciada en Bioquímica.
